El dinero que mantiene a Argentina a flote
En un escenario donde la recaudación de impuestos y contribuciones empieza a bajar, el Estado argentino ha encontrado en ingresos extraordinarios una especie de salvavidas para mantener las finanzas a flote. ¿De qué se trata esto? Básicamente, el Gobierno está aprovechando fondos que no son parte de los ingresos habituales, como las rentas de propiedades estatales, para sostener el superávit fiscal de los primeros dos meses del año.
¿De dónde sale esta plata? El papel del FGS y otros recursos
El principal protagonista en esta historia es el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, que en febrero aportó unos $414.307 millones al Gobierno. Esta cifra fue un 139% más alta en términos reales comparada con el mismo mes del año pasado. El FGS administra aproximadamente u$s70.000 millones, una suma que se ha revalorizado en los últimos años gracias a la subida de las cotizaciones de los bonos que tiene en su cartera.
¿Qué hay en ese fondo? Más del 70% está en títulos nacionales y un 17% en acciones y otros activos privados. Esto significa que, aunque suene complicado, gran parte de esa plata proviene de inversiones en bonos y acciones que el Estado compró en el pasado.
Rentas de la Propiedad: un ingreso que crece fuerte
Una parte clave de estos ingresos extraordinarios viene de las Rentas de la Propiedad, que son básicamente los intereses que el Estado recibe de sus fondos y bancos. En febrero, esta fuente aportó unos $546.479 millones, casi un 140% más que en el mismo mes del año anterior. La mayoría de ese dinero también viene del FGS, pero hay otros orígenes, como la venta de acciones en empresas estatales.
¿Por qué crecen estos ingresos? La venta de activos y privatizaciones
El Gobierno también obtuvo recursos extras gracias a la venta de participaciones en hidroeléctricas como Alicurá, Chocón, Cerros Colorados y Piedra del Águila. Además, se realizaron privatizaciones y licitaciones que aportaron fondos importantes. Estos movimientos ayudaron a que las cuentas del Estado no se desbarren, incluso en momentos donde la recaudación de impuestos empieza a caer.
El efecto en las cuentas públicas y las metas del FMI
En total, estos recursos extraordinarios sumaron unos $2,2 billones, que representan cerca del 70% del superávit fiscal acumulado en lo que va del año. Esto pone al Gobierno en camino de cumplir con una de las metas que había acordado con el FMI, que en marzo debería llegar a unos 4 billones de pesos.
Pero no todo es color de rosa. Desde hace siete meses, la recaudación por impuestos ha venido en baja. Esto se debe, en parte, a medidas que tomó el propio Gobierno para reducir la presión fiscal, y también a una menor actividad económica en general. En 2025, se hicieron cambios como reducir temporalmente o de forma permanente las retenciones a las exportaciones y disminuir las tasas impositivas en ciertos sectores, con la esperanza de incentivar la economía. Sin embargo, esos esfuerzos no lograron el impacto esperado, y la actividad siguió contrayéndose, en parte, por el gasto que también empezó a reducirse.
¿Qué sigue? Desafíos y oportunidades
De cara a los próximos meses, el Gobierno necesita equilibrar este escenario: por un lado, aprovechar los recursos extraordinarios para cumplir con sus metas fiscales; por otro, buscar formas de reactivar la economía para sostener la recaudación a largo plazo. La situación refleja la complejidad de gestionar las finanzas públicas en un contexto de incertidumbre y cambios económicos constantes.
En resumen, aunque la caída de los ingresos tributarios es un desafío, las rentas de propiedades estatales, las ventas de activos y otros recursos extraordinarios están jugando un papel clave para mantener las cuentas en orden. La gran pregunta ahora es si estas estrategias serán suficientes para que Argentina pueda seguir avanzando en sus metas fiscales sin perder el impulso económico.




