Una compra con dudas y muchas preguntas
Mientras un grupo de estudiantes de la Universidad de Filosofía y Letras de la UBA realizaba una clase pública cerca del departamento de Manuel Adorni en la calle Miró, en Caballito, salieron a la luz detalles que generan sospechas sobre cómo el jefe de Gabinete adquirió su vivienda. La historia, que involucra hipotecas, jubilados y un valor de mercado que no cierra, tiene a todos hablando.
El valor y la forma de pago del departamento
El departamento, que Adorni compró en noviembre del año pasado, tiene un valor de 230 mil dólares. Pero lo interesante es cómo logró pagarlo. La operación se hizo a través de una hipoteca no bancaria, con dos personas que le vendieron el inmueble: Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64. Ambos son jubilados y en los registros públicos aparecen como quienes le otorgaron la hipoteca de 200 mil dólares, que fue la que cubrió la mayor parte del costo del departamento.
¿Conocía Adorni a sus vendedoras?
Ni Viegas ni Sbabo conocen al ex vocero. Cuando un periodista les preguntó si sabían quién era Manuel Adorni, ambas negaron tener algún vínculo con él. Viegas incluso aseguró que no le había prestado dinero ni cedido hipoteca alguna. La mujer aparece como acreedora del 50% del crédito hipotecario en los registros, mientras que Sbabo, que trabaja en una editorial, también negó conocer a Adorni o haberle vendido el departamento directamente.
La compra y el misterio del dinero
El proceso de compra fue registrado oficialmente en noviembre y refleja que el valor total fue de 230 mil dólares. Sin embargo, lo que llama la atención es que la forma en que el ex funcionario logró adquirir su vivienda no cierra con su salario. La compra de la propiedad en Caballito se realizó con un monto que, a nivel de mercado, resulta bajo. La propiedad, que en realidad podría valer entre 300 y 350 mil dólares, fue pagada a un precio que equivale a casi la mitad de su valor real, según expertos.
¿Un trato raro en el mercado inmobiliario?
Un diputado de la oposición, Esteban Paulón, fue uno de los que manifestó sus dudas. Según él, la rápida transferencia del inmueble de un ex futbolista a las dos jubiladas, y luego a Adorni, en un corto período de tiempo, parece más un trámite de intermediación que una compra normal. Además, la hipoteca de 200 mil dólares, que no fue bancaria, levanta sospechas sobre si hubo alguna especie de acuerdo previo o algún tipo de pacto entre las partes.
¿De dónde sacó el dinero?
Lo que también llamó la atención fue que, en sus primeros años en la vocería presidencial, Adorni vivía en una casa en Parque Chacabuco, en otro barrio de la ciudad. Pero en 2025, logró adquirir esta nueva vivienda en Caballito, con un pago que, según la comparación con el mercado, parece muy por debajo del valor real del inmueble. Además, su esposa, Bettina Angeletti, compró otra propiedad en un country de Exaltación de la Cruz, pagando casi 700 mil pesos en expensas.
¿Por qué genera dudas?
Para algunos legisladores, estas operaciones dejan en evidencia una diferencia grande entre lo que Adorni gana y lo que invierte en propiedades. La compra a través de una hipoteca no bancaria y en un corto lapso entre la transferencia de la propiedad y su adquisición, genera muchas preguntas sobre la transparencia y las motivaciones detrás de estas transacciones.
¿Qué sigue?
Por ahora, la historia sigue en investigación. La situación planteada por los diputados y los registros públicos abre un debate sobre la transparencia en las compras inmobiliarias de funcionarios públicos. La duda más grande: ¿cómo hizo Adorni para pagar una vivienda de ese valor con un salario oficial? Mientras tanto, la historia continúa dando vueltas, y los detalles que salieron a la luz dejan muchas incógnitas abiertas.




