De la calle a la élite del tenis mundial
El 2025 fue un año clave para varios tenistas argentinos, y uno de los que más destacó fue Camilo Ugo Carabelli. Este porteño de 26 años, que empezó el año en el puesto 95 del ranking ATP, logró subir hasta ubicarse en el puesto 43 en agosto, marcando un enorme avance en su carrera.
El momento que lo cambió todo 🏆
Su gran punto de partida fue la conquista del Challenger de Rosario, su tercer torneo del año. Aunque para él no fue un clic en un solo partido, sí representó un paso importante en su evolución. «Fue el mejor año de mi carrera, por ahora. Se dieron los resultados, pero no hubo algo puntual. Solo fue la suma de muchos torneos buenos y mucho trabajo de años», explicó en una entrevista con Clarín.
Para Carabelli, la clave estuvo en cambiar su mentalidad y entender que el tenis es un trabajo. Antes, le costaba viajar y dejar su vida en Buenos Aires, pero ahora, con una visión más profesional, puede enfocarse mejor en su rendimiento. «Ver el tenis como un trabajo me ayudó a dejar cosas de lado y a estar más concentrado», contó.
La disciplina y la madurez como aliados 🔑
Este cambio de perspectiva también implicó un trabajo interno. El argentino trabaja con un psicólogo y un coach mental, algo muy común entre los mejores del circuito. «Me ayuda mucho a liberar cosas que llevo adentro y a mantenerme en el camino correcto», afirmó.
En cuanto a su juego, Carabelli empezó a ser más ofensivo, adaptándose al nivel del circuito y la calidad de sus rivales. Mejoró su saque y esa evolución se reflejó en su rendimiento en torneos importantes.
Un año lleno de logros y experiencia 🏅
El arranque del 2025 no fue fácil, pero logró ponerse en el radar del circuito. Comenzó el año en el puesto 110, pero tras ganar en Rosario, fue protagonista en la gira sudamericana de polvo de ladrillo. Allí alcanzó sus primeras semifinales ATP en Río de Janeiro y Santiago de Chile, desde la clasificación previa.
En marzo, sorprendió al llegar a la tercera ronda del Masters 1000 de Miami, superando la fase previa y ganando a jugadores de peso, como Brandon Holt y Alex Michelsen, antes de caer frente a Novak Djokovic.
Luego, en julio, consiguió dos semifinales consecutivas en Bastad y Umag, lo que le permitió romper la barrera del top 50. Aunque en algunas competencias posteriores enfrentó dificultades físicas, cerró el año con una buena actuación en París, donde venció a Tomás Etcheverry y complicó a Alexander Zverev, número 3 del mundo, en una dura segunda ronda.
¿Qué se viene para el futuro? 🎯
Su participación en los grandes torneos fue un aprendizaje enorme. Por primera vez jugó los cuatro Grand Slams y, en agosto, alcanzó su mejor posición en el ranking. Su objetivo para 2026 es claro: quiere ganar su primer título ATP y debutar en la Copa Davis.
Sobre si se animaría a viajar en febrero a Corea del Sur para la serie de Qualifiers, prefirió no comprometerse aún. «Esa pregunta, borrala por ahora», dijo con una sonrisa. Lo que sí tiene claro es que quiere seguir creciendo, mantenerse mentalmente fuerte y, además, buscar meterse en el top 30 del circuito.
Un proceso de maduración y pasión por el deporte ❤️
Para Carabelli, este año fue una experiencia de mucho aprendizaje y crecimiento. A pesar de las derrotas, sabe que cada paso lo acerca más a su sueño de estar en la élite. Y aunque el camino no siempre es fácil, tiene claro que el trabajo, la disciplina y la pasión son sus mejores aliados.
Con su mirada puesta en el futuro, este tenista que empezó desde abajo y hoy compite con los mejores, demuestra que con esfuerzo y perseverancia, todo es posible en el mundo del deporte.




