¿Una secta en pleno microcentro? ¡Casi! 😱

La fila para escuchar a Ari Aster en Buenos Aires era tan larga que parecía una especie de culto. La cola daba vueltas a la manzana y terminaba en el centro cultural ArtHaus, un edificio brutalista que parece sacado de una película de ciencia ficción o del cine de Cronenberg. La razón de tanta expectativa: el director de películas como Hereditary y Midsommar venía por primera vez a la ciudad para compartir sus ideas en una charla organizada por la revista Caligari y la American Cinematheque, en el ciclo «Bleak Week».

Más de 200 personas querían entender a un genio del miedo 🎥

Dentro del auditorio, la sala estaba a full: más de doscientas personas, muchas de pie, ansiosas por escuchar a uno de los cineastas más interesantes del momento. Ari Aster no solo es reconocido por su talento, sino por cómo logra transformar el género del terror en algo muy personal y profundo. La charla con Laura Casabé, otra directora reconocida, fue una oportunidad única para entender qué hay detrás de sus películas que parecen laberintos emocionales y familiares.

El miedo, su motor y su hogar 🏡

Desde el principio, Aster dejó en claro que sus películas son una especie de espejo de su vida. «Todas son muy personales» afirmó. Y explicó que el género del terror le funciona como una máscara para abordar temas que, de otra forma, serían demasiado íntimos o incómodos. Para él, las historias que elige contar siempre giran en torno a la familia, esa estructura que, según dijo, es imposible de escapar. «Nunca podés salir de tu familia. Es un material infinito», afirmó, dejando en claro que sus historias reflejan esa constante lucha interna.

De la música y el melodrama 🎶

Aster también habló sobre cómo el melodrama, ese estilo cargado de emociones, música y pasión, es fundamental en su trabajo. Lo comparó con la ópera: una forma de dar forma a los sentimientos en sus formas más extremas. Además, reivindicó a Douglas Sirk, un director clásico de melodramas hollywoodenses, como una influencia central en su cine. Y, en medio del debate, no pudo evitar mencionar que siempre busca hacer reír, incluso en medio del terror, porque, según él, si no hay humor, algo falta.

Literatura y largos que parecen novelas 📚

Otra de las cosas que sorprendió fue su admiración por autores como Borges, Kafka, Cervantes y la mitología griega. Para Aster, sus películas tienen un tono más parecido a una novela que a una película convencional, lo que explica que muchas duren horas en su primer corte. De hecho, contó que Midsommar tenía cuatro horas y media en su versión original, y que la batalla para reducirla a la versión final fue intensa, pero confiaba en su editor, Luke Johnston, su amigo de confianza.

¿Qué miedo lo impulsa? 🤔

Cuando le preguntaron sobre el miedo, Aster fue sincero: ir al set de filmación le genera una sensación de presión, casi como una ejecución. «Es muy preocupante, pero cuando empieza el día, algo se activa y sé qué hacer», explicó. Por otro lado, mencionó que le interesa todo tipo de terror, desde monstruos hasta el psicológico, e incluso una comedia romántica si está bien hecha.

La tecnología y las nuevas voces del terror 💻

Aster también habló sobre las nuevas tendencias en el cine de terror, especialmente en Internet. Mencionó ejemplos como Backrooms, un proyecto que empezó en YouTube y llamó la atención de Hollywood, y Skinamarink, una película independiente canadiense que se convirtió en un fenómeno online antes de llegar a las salas. Para él, lo que más le fascina es cómo estos directores construyen su público sin depender de los festivales o los grandes productores, todo desde la red.

¿Y la precuela de Hereditary? 🤫

El momento más delicado llegó cuando le preguntaron por una posible secuela de Hereditary. Aster, con cierta duda, confirmó que el guion existe, pero también dejó claro que la idea todavía no está clara. La describió como demasiado oscura, cara y probablemente demasiado alienante. Sin embargo, también dejó en claro que, si no la hace, no le va a faltar nada. «También sería feliz si nunca la hago», cerró con una sonrisa, dejando abierta la puerta a que quizás ese proyecto quede en el cajón.

¿Y vos? ¿Te atreves a entrar en sus laberintos? 🚪🌀

Lo que quedó claro es que Ari Aster es un director que no teme explorar los rincones más oscuros del alma y la familia. Sus historias, llenas de simbolismo, humor y miedo, nos invitan a reflexionar sobre nuestros propios laberintos internos. Y, aunque él mismo se sienta como un dinosaurio por todo lo que aún quiere hacer, su talento y visión siguen marcando el rumbo del cine de terror contemporáneo.