Un gigante del teatro, cine y TV nos deja
El mundo del espectáculo argentino está de luto. En las últimas horas, la Asociación Argentina de Actores confirmó la muerte de Antonio Grimau, un actor que dejó una huella profunda en varias generaciones. Con 82 años, su legado en la televisión, el teatro y el cine será recordado como uno de los más destacados de la historia del entretenimiento en Argentina.
Sus comienzos: un sueño que empezó a tomar forma a los 16
Todo empezó cuando, con apenas 16 años, Grimau decidió presentarse a una convocatoria en el teatro Charles Chaplin de Almagro. Sin terminar el colegio, aquel primer paso en la actuación fue una sorpresa. En una entrevista, recordó cómo esa experiencia cambió su vida: «Nunca pensé que pedían actores por un aviso… Me atrajo mucho, porque en casa escuchábamos radioteatros y me intrigaba ese mundo de voces y historias».
Su acercamiento al arte lo llevó a formarse con Juan Carlos Gené, una figura clave en su carrera. Para Grimau, ese período en el teatro y la cultura fue un salvavidas que le abrió un mundo impensado, lleno de música clásica, libros y nuevas experiencias. Por cuatro años, fue parte del elenco del teatro Charles Chaplin, donde empezó a construir su identidad artística.
El nombre que lo hizo famoso: de Rebolini a Grimau
Su debut en escena lo hizo usando su nombre real, Antonio Rebolini. Pero en esa misma obra encontró la inspiración para cambiarlo. Decidió adoptar el apellido Grimau en honor a Julián Grimau, un militante español fusilado, cuya historia le conmovió profundamente. Así, quedó registrado en los escenarios como Antonio Grimau, un nombre que pronto sería sinónimo de talento y presencia.
Una vida marcada por la pasión y la tragedia
Su vida no estuvo exenta de golpes duros. En 2010, sufrió la pérdida de su hijo Lucas, a los 36 años. Para Grimau, el teatro fue su refugio y su terapia. Reconocía que actuar y el cariño del público lo ayudaron a sobrellevar momentos muy difíciles, convirtiéndose en una especie de salvavidas en medio del dolor.
Una carrera brillante y diversa: teatro, cine y televisión
Su trayectoria en el escenario fue vasta y variada. Participó en obras como El tren amarillo, Los Linares, Alta sociedad, La gata sobre el tejado de zinc caliente y muchas más. En 1990, destacó en la obra Los invertidos, en una producción del Teatro San Martín que se convirtió en uno de los hitos de su carrera. También fue parte de montajes como Hamlet, La mandrágora, La matanza y Filomena Marturano.
En el mundo musical, integró el elenco de Hello, Dolly!, junto a Lucía Galán. En los últimos años, fue parte de obras como Vamo’ los pibes, presentada en 2026, junto a figuras como Osvaldo Laport y Raúl Lavié.
Su rostro en la televisión y en el cine
Grimau no solo brilló en el teatro. En la TV, participó en clásicos como Rolando Rivas, taxista, Mi ex, Herencia de amor, Herederos de una venganza y muchas otras. Su interpretación más reconocida fue la de Roberto Sánchez, en la mini serie Sandro de América, en 2018, que le valió el Premio Martín Fierro como actor protagonista.
Por el lado del cine, su filmografía incluye producciones como La Mary, Rolando Rivas, taxista, La obertura y Los insomnes. Aunque no fue un actor que se enfocara solo en un género, su versatilidad fue uno de sus mayores atributos.
Legado y despedida
Antonio Grimau se convirtió en un símbolo del arte nacional, un actor que supo conquistar con su presencia en cada papel. La Asociación Argentina de Actores expresó su pesar y resaltó que su trayectoria formó parte de la historia del espectáculo en Argentina. Su historia, marcada por la pasión, la dedicación y el talento, será recordada por generaciones.
El mundo del teatro, cine y televisión pierde a uno de sus grandes protagonistas, pero su legado seguirá vivo en cada obra y en cada recuerdo de quienes lo vieron actuar.




