Un líder que dejó huella en la comunidad judía argentina
Este domingo, la comunidad judía argentina sufrió la pérdida de Julio Schlosser, una figura clave en la historia institucional de la comunidad. Schlosser, quien fue presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) entre 2012 y 2015, falleció en Buenos Aires dejando un legado de compromiso y lucha por la justicia.
Compromiso con la memoria y la justicia ❤️
Desde sus primeros años en la vida comunitaria, Schlosser estuvo muy involucrado en la causa del atentado a la AMIA de 1994. Participó activamente en la búsqueda de justicia por ese atentado, que aún sigue siendo un capítulo oscuro en la historia argentina. Además, durante su gestión en la DAIA, mantuvo una postura firme respecto a la investigación del asesinato del fiscal Alberto Nisman en enero de 2015, que investigaba justamente el ataque a la sede de la AMIA.
Schlosser fue un crítico duro del Memorándum de Entendimiento que el gobierno de Cristina Kirchner impulsó con Irán. Consideraba que ese acuerdo no ayudaba a esclarecer el atentado ni a hacer justicia. Su postura clara reflejaba su compromiso con la verdad y la lucha contra la impunidad.
Defensor contra el antisemitismo y la discriminación 🚫✡️
Uno de los ejes principales en la gestión de Schlosser fue la lucha contra el antisemitismo y toda forma de discriminación. Para él, era fundamental proteger a su comunidad y fortalecer los lazos con otros sectores sociales y políticos. Durante esos años, tuvo encuentros con funcionarios, diplomáticos y organizaciones sociales, siempre con la mira puesta en promover una sociedad más justa y respetuosa.
Su liderazgo también se reflejó en su trabajo previo en la comunidad, donde fue presidente de Bnei Tikvá y secretario general de la AMIA durante la gestión de Guillermo Borger. Borger, en sus palabras, lo definió como un amigo cercano, alguien que siempre estuvo presente en los momentos clave y que dejó un gran legado de trabajo y amistad.
Un legado de lucha y compromiso 💪
La figura de Schlosser se convirtió en un símbolo de la resistencia y la defensa de los derechos de su comunidad. Su presencia en la arena política y social sirvió para mantener viva la memoria y seguir reclamando justicia. La comunidad judía y toda la sociedad argentina reconocen en él a un líder que nunca se calló ante los desafíos y que siempre defendió sus valores con convicción.
En estos días, sus familiares y amigos expresaron su tristeza, pero también su orgullo por todo lo que logró. La historia de Julio Schlosser es un ejemplo de compromiso y lucha por un país más justo y respetuoso para todos.




