Un legado que trasciende generaciones
En las últimas horas, el mundo educativo y cultural de Buenos Aires perdió a una figura emblemática: Horacio Sanguinetti, un hombre que dedicó su vida a la enseñanza, la cultura y la educación pública. Con 91 años, su partida deja un vacío en quienes lo conocieron y en las instituciones que tanto influyó, como el Colegio Nacional Buenos Aires y el Teatro Colón.
Una historia ligada a la historia del país 🇦🇷
Sanguinetti fue rector del Colegio Nacional Buenos Aires en dos períodos largos: desde 1983 hasta 1996 y luego entre 1998 y 2007. Fue más que un director; fue un símbolo de dedicación y pasión por la educación. Además, en 1963, ya había expresado en un escrito que ese colegio era una verdadera «personalidad espiritual», donde se formaron próceres de la independencia, artistas, científicos y hombres de la política que marcaron la historia de Argentina.
Este colegio, fundado en 1862, tiene un papel fundamental en la formación de profesionales y líderes del país. Y Sanguinetti, quien también fue alumno allí en 1953, dejó una huella indeleble en varias generaciones de estudiantes.
Un perfil dedicado a la cultura y a la educación 🎓🎭
El legado de Sanguinetti trasciende las aulas. Fue también director del Teatro Colón, uno de los teatros de ópera más importantes del mundo, y en 2007 fue nombrado director general de esa institución. Su paso por ese emblemático escenario dejó una marca en la historia cultural de Buenos Aires.
Además, su compromiso con la educación lo llevó a ser secretario de Educación de la Ciudad en 1996, durante el mandato de Fernando De La Rúa. En ese cargo, trabajó para fortalecer la enseñanza pública y promover la cultura en la capital porteña.
Un hombre de letras y de reconocimiento internacional ✍️🌎
Sanguinetti también fue miembro de distintas academias, como la Academia Nacional de Educación y la Real Academia Española, lo que refleja su pasión por las letras y la cultura. Además, fue profesor en varias instituciones, incluyendo la Universidad de Buenos Aires y el Colegio Nacional Buenos Aires, donde enseñaba Derecho y Ciencias Sociales.
Su formación académica fue destacada: egresó en 1953 con Medalla de Oro del CNBA, y luego se doctoró en Derecho en la UBA en 1976. Su trayectoria académica y profesional estuvo marcada por un compromiso profundo con la excelencia y el humanismo.
Reacciones y despedidas ❤️
La noticia de su fallecimiento generó conmoción en redes sociales y en el ámbito educativo. Exalumnos y colegas recordaron su forma de conducir con un estilo que, aunque en su tiempo podría parecer algo tradicional, se basaba en valores humanistas y en el respeto por sus alumnos y colegas.
Uno de los mensajes destacados decía que Sanguinetti dejó una huella en dos generaciones con un estilo de liderazgo que, aunque puede parecer hoy algo anacrónico, transmitía un profundo humanismo, algo que en estos tiempos resulta cada vez más valioso.
Un ejemplo que inspira 🕊️
Su historia y su legado nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la educación y la cultura en la construcción de una sociedad mejor. La pasión por enseñar, el compromiso con la cultura y el amor por el país marcaron toda su vida.
Desde su rol en el Colegio y en instituciones culturales, Horacio Sanguinetti deja un ejemplo de dedicación y amor por Argentina. Su paso por la historia de Buenos Aires será recordado como el de un hombre que creyó en la educación como motor de cambio y en la cultura como puente hacia el progreso.




