El cambio en la estrategia de las grandes empresas argentinas: menos producción local y más importaciones

En Argentina, la apertura comercial que empezó en 2023 tuvo un impacto fuerte en cómo las grandes compañías manejan su producción y compras. Muchos de estos gigantes pasaron a importar más bienes terminados desde el exterior, dejando de lado la producción local. Aunque en el corto plazo no vieron reducirse sus ganancias, los expertos advierten que este camino puede traer problemas en el futuro.

Un aumento en las importaciones que llama la atención 📈

Un estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) analizó a varias empresas grandes del país y encontró que muchas están apostando a importar más bienes en lugar de producir en Argentina. La empresa que más subió sus compras al exterior fue Adidas, con un aumento del 257% entre 2023 y 2025. Para que te hagas una idea: en 2023, Adidas importó menos de dos millones de pares de calzado, y en 2025 esa cifra subió a unos nueve millones, por un valor cercano a los u$s140 millones.

El costo de importar un par de zapatillas ronda los u$s19, lo que equivale a unos $27.000, pero en las tiendas oficiales su precio más barato es de aproximadamente $100.000. Esto significa que las marcas están ganando mucho más en la venta final que lo que les cuesta importar o fabricar.

Otras empresas que se sumaron a la tendencia 🚪🔑

Además de Adidas, Cencosud también aumentó un 167% sus importaciones, especialmente de muebles y artículos para el hogar, como sillas con armazón de metal. Por ejemplo, una silla importada puede costar alrededor de u$s3 (unos $4.200), mientras que en su tienda online se venden a unos $32.000, sin contar promociones o impuestos. Esto revela un margen de ganancia muy alto para los revendedores.

Casos que muestran la brecha entre costo y precio final 🔥

Dos ejemplos claros son Essen y Lumilagro. Ambas eran referentes en productos para la cocina hechos en Argentina, pero ahora traen más productos desde China. Para que te hagas una idea: una cacerola importada de Essen cuesta unos u$s35,5 (unos $50.000), pero en las tiendas se consigue a más de $380.000. La brecha entre costo y precio de venta es gigante, y eso puede afectar la economía local, ya que muchos despiden empleados o reducen la producción.

Por ejemplo, Essen despidió a casi el 10% de su planta industrial en los últimos meses, y Lumilagro, famosa por sus termos nacionales, también hizo recortes y generó polémica en redes sociales con publicaciones polémicas sobre la preferencia por productos importados, que cuestan mucho menos que los argentinos.

El impacto en la industria automotriz y alimentos 🚗🍪

La situación también se siente en otros sectores. La industria automotriz, por ejemplo, sufrió una caída de más del 30% en la producción en los primeros meses de 2023. La llegada de autos chinos, como los de la marca BYD, hizo que los autos importados representen más del 80% del mercado en Argentina, algo que no pasaba desde 2020. En contraste, la producción local bajó y muchas fábricas ya no producen a su máxima capacidad.

En el sector de alimentos, empresas como Coto, Mondelez y Nestlé también aumentaron sus compras de productos desde afuera, especialmente panificados y galletas que compiten con las producidas en Argentina. Esto genera una preocupación sobre el impacto en la producción nacional y en los empleos.

¿A qué puede llevar esta tendencia a largo plazo? ⚠️

Por más que en el corto plazo estas estrategias les hayan permitido a las empresas mantener sus ganancias, los expertos del IPyPP advierten que a largo plazo esto puede ser un problema. La idea de depender cada vez más de importaciones puede reducir la cantidad de empleos en Argentina y afectar la economía interna. La desindustrialización, explican, puede terminar siendo un costo muy alto, ya que la producción local ayuda a sostener empleos y a mantener la economía en movimiento.

En resumen, muchas empresas grandes del país parecen estar apostando a importar más y producir menos en Argentina, pero esa estrategia podría tener consecuencias negativas que todavía no se ven claramente, y que podrían afectar a la economía y a los trabajadores en el futuro.