La tensión en las calles de Rosario no cesa

La provincia de Santa Fe está viviendo uno de sus momentos más complicados en los últimos tiempos. Todo empezó con una situación muy triste: el suicidio de un policía en la Jefatura Regional II de Rosario. Este hecho, junto con el reclamo salarial que venían haciendo los agentes, generó una fuerte crisis que duró más de 36 horas y que tuvo en vilo a toda la comunidad.

¿Qué pasó exactamente?

El problema comenzó cuando diferentes sectores de la Policía de Santa Fe protestaron frente a la Jefatura, quemando gomas y haciendo sonar las sirenas en lo que llamaron un «sirenazo». La protesta fue en rechazo a los salarios bajos y a las condiciones laborales. La tensión aumentó cuando, en medio de la manifestación, el jefe de la policía en Rosario, Luis Maldonado, anunció que 20 agentes pasados a disponibilidad serían reincorporados. Sin embargo, la situación no se calmó y la protesta se extendió durante toda la semana.

¿Qué hizo el gobierno?

El gobernador Maximiliano Pullaro salió a hablar varias veces, prometiendo soluciones. En una conferencia de prensa, aseguró que se garantizaba que ningún policía percibiría menos de 1.350.000 pesos, incluyendo el plus por la tarjeta alimenticia, que elevaría el salario mínimo a aproximadamente 1.438.835 pesos. Además, anunció aumentos extra para las ciudades con más delitos, como Rosario, Santa Fe, Granadero Baigorria, Pérez y Santo Tomé, donde los agentes podrían ganar hasta casi 2.200.000 pesos si manejan vehículos policiales o trabajan en servicios específicos como el comando radioeléctrico o infantería.

La protesta y su impacto

La protesta policial no se detuvo. Los agentes acuartelados, que reclamaban mejores salarios, continuaron manifestándose incluso después de los anuncios. El clima se volvió aún más tenso cuando familiares de policías, en medio de la protesta, insultaron y escupieron al jefe de la policía, Luis Maldonado, quien finalmente fue llevado de vuelta al edificio policial. La situación generó preocupación en toda la comunidad y en las instituciones, que temen que la crisis pueda afectar la seguridad en las calles.

El acuerdo y el levantamiento de la protesta

Luego de días de tensión, las autoridades lograron llegar a un acuerdo. La clave fue que el gobierno aceptó equiparar el salario mínimo de los policías a la canasta básica, que en ese momento superaba los 1.350.000 pesos. También prometieron reincorporar a los agentes que estaban en disponibilidad y garantizar que los sueldos de todos los integrantes de la fuerza aumentaran de manera significativa. Con esto, los policías levantaron la protesta el miércoles por la tarde, poniendo fin a un conflicto que había puesto en jaque la seguridad en Rosario y alrededores.

¿Por qué se desató esta crisis?

El conflicto en la fuerza policial se profundizó tras el suicidio de al menos tres agentes en el último mes y medio, en especial tras el caso del suboficial Oscar «Chimi» Valdez, quien en la semana pasada disparó su arma dentro de la Jefatura Regional II y se suicidó. Este hecho generó un fuerte impacto emocional y aumentó el malestar en la fuerza, que ya venía con reclamos pendientes por mejoras laborales y condiciones de trabajo.

¿Qué sigue ahora?

Tras la firma del decreto y el levantamiento de la protesta, todavía queda por ver cómo se implementarán las mejoras y si realmente se cumplirán en el corto plazo. La crisis dejó en evidencia la fragilidad de la situación policial en Santa Fe y la necesidad de abordar no solo los salarios, sino también el estrés y las condiciones laborales de los agentes. La comunidad espera que estos cambios ayuden a recuperar la confianza en la fuerza y a evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.