¿Qué significa esta elección para la justicia y los abogados?
El próximo martes, en todo el país, más de 180 mil abogados habilitados para votar participarán en una elección clave. La meta: elegir a los cuatro representantes de la abogacía en el Consejo de la Magistratura de la Nación. Este órgano es responsable de seleccionar y acusar a jueces nacionales y federales, además de administrar el Poder Judicial. Aunque suele ser una elección con poca participación —solo un 20% de los abogados votan—, su impacto puede ser grande, especialmente en una época donde la política y la justicia parecen cada vez más conectadas.
¿Quiénes compiten y qué buscan?
Cuatro listas diferentes se presentan este año, y cada una tiene su propia propuesta y alianzas. La lista denominada «Unidad en defensa de la abogacía» encabeza los candidatos Alberto Biglieri y Claudia Sarmiento. Esta agrupación busca mantener la línea de las últimas elecciones, con apoyo del sector de la ciudad de Buenos Aires, la Universidad de Buenos Aires y otros colegios de abogados. La figura principal, Biglieri, tiene un pasado cercano a la política y a la justicia, y su lista cuenta con el respaldo del radicalismo, representado por Daniel Angelici, un dirigente fuerte en la política porteña. Además, el PRO también tiene su peso en esta lista, con Jimena de la Torre aportando una candidata.
Por otro lado, la lista llamada «Abogacía unidad y dignidad profesional» llega con apoyo del peronismo y el kirchnerismo de la ciudad de Buenos Aires. Liderada por Itatí Demarchi Arballo —la única mujer en la lista—, esta agrupación también cuenta con figuras reconocidas del mundo judicial y político, como Juan Manuel Olmos, un referente del PJ porteño y actual presidente de la Auditoría General de la Nación, y Mariano Recalde, senador y cercano a Cristina Kirchner.
La novedad: La Libertad Avanza entra en escena 🚀
Por primera vez en estas elecciones, un partido con fuerte presencia en la política nacional, La Libertad Avanza, también participa. Su lista, llamada «Abogacía por la libertad», busca sumarse al Consejo con un representante libertario. El candidato, Luis Palomino, es concejal en Vicente López y cuenta con el respaldo del líder de este espacio, Javier Milei. La idea de esta lista es aumentar su presencia en el Consejo, que actualmente está conformado por representantes de diferentes sectores políticos.
Otra lista que también busca un lugar en el organismo es «Abogacía federal». Liderada por Fernando Levene, cuenta con apoyo de sectores del radicalismo y del peronismo, y tiene su base en la provincia de Buenos Aires. Levene, ex presidente de colegios de abogados, tiene el respaldo de figuras académicas y políticas, y busca fortalecer la presencia de la lista en el Consejo.
¿Cómo funciona la elección y qué pasa después?
La elección se realiza mediante un sistema de proporcionalidad llamado D’Hondt, que distribuye las bancas según la cantidad de votos que recibe cada lista. La jornada electoral será de 9 a 18 horas, y Buenos Aires tiene un peso importante, ya que representa el 40% del padrón. La participación suele ser baja, pero los resultados pueden influir en cómo se estructura el Consejo en los próximos años.
El Consejo de la Magistratura está compuesto por 20 miembros, y en este momento muchas de sus bancas están en juego. La mayoría de los cargos en el cuerpo se renuevan en esta elección, incluyendo los representantes de jueces, abogados, académicos y legisladores. La continuidad de algunos miembros ya está asegurada, pero otros lugares aún están por definirse, y eso puede cambiar la relación de fuerzas en el organismo. Además, la elección de los representantes de los abogados es fundamental, ya que influye en decisiones clave para el funcionamiento de la justicia en el país.
¿Qué se espera de los resultados?
El escenario político que se arme en el Consejo puede tener un impacto en cómo se toman decisiones sobre la justicia en los próximos años. Se prevé que la lista de La Libertad Avanza pueda sumar un representante, fortaleciendo el bloque libertario. Por otro lado, el kirchnerismo, que ha tenido fuerza en estos organismos, podría perder influencia en esta instancia. Todo dependerá de los votos, que aunque suelen ser pocos, pueden definir quiénes tendrán poder en el Consejo hasta 2030.
Lo que está en juego es mucho más que una elección: se trata de quién tendrá la voz para decidir sobre la justicia y su funcionamiento en el país. La participación, aunque baja, puede marcar la diferencia en un escenario donde la política y la justicia siguen cada vez más entrelazadas.



