¿Qué está pasando con el trabajo informal en Argentina?
En los últimos meses, algunos integrantes del Gobierno parecen celebrar con entusiasmo el aumento del trabajo informal en el país. Desde el presidente Javier Milei hasta otros funcionarios, resaltaron como algo positivo que haya más personas trabajando en la informalidad. Pero, ¿realmente es una buena noticia? La realidad muestra un panorama mucho más complejo y preocupante para quienes buscan estabilidad y derechos laborales.
El crecimiento de los empleos informales: ¿un logro o un problema?
El diputado Martín Menem afirmó que en Argentina se crearon más de 510.000 puestos de trabajo informal, y que estos ayudan a evitar que el sistema colapse. Además, desde el Ministerio de Trabajo, el secretario Julio Cordero señaló que muchas personas prefieren trabajar por cuenta propia, sin las obligaciones de un empleo formal. Sin embargo, las cifras oficiales indican otra historia.
Según datos del INDEC, los ingresos de los trabajadores informales están en caída. En el segundo trimestre del año, los ingresos promedio de quienes trabajan sin aportes jubilatorios fueron de aproximadamente 706.000 pesos, muy por debajo de los 1.4 millones que perciben los trabajadores en relación de dependencia con aportes. Lo más alarmante es que estos salarios vienen bajando en términos reales, con una caída cercana al 10% en solo unos meses.
¿Qué significa esto para la gente?
La mayoría de los argentinos aún sueña con tener un trabajo en blanco. Una encuesta reciente de Sentimientos Públicos reveló que más del 70% de las personas preferiría un empleo formal, con todos sus beneficios. Pero la realidad es otra: en los últimos meses, se registraron filas enormes en busca de empleo. En localidades como Berazategui, Córdoba o Moreno, hubo escenas de más de mil personas esperando por un puesto de trabajo, en algunos casos solo para unos pocos puestos disponibles.
¿Por qué no hay trabajo formal?
El Gobierno intentó cambiar las reglas del juego con una reforma laboral aprobada en febrero, prometiendo impulsar el empleo registrado. Pero los resultados no acompañaron. La cantidad de empleos en el sector formal sigue bajando, con más de 370.000 puestos perdidos desde diciembre de 2023. Además, la precarización aumenta y el desempleo se mantiene alto.
Expertos advierten que muchas plataformas y trabajos por cuenta propia están saturados, y que las microempresas unipersonales, que en algún momento buscaban contratar, están cerrando. La ley también creó figuras para facilitar el trabajo independiente con colaboradores, pero hasta ahora, solo unos 14.000 argentinos se inscribieron en esas categorías.
El costo oculto: menos salud y más dificultades
Otro dato preocupante es el impacto en la salud. El porcentaje de personas sin obra social o prepaga ha aumentado, pasando del 30% en 2024 al 34% en 2025. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, casi la mitad no tienen acceso a cobertura médica. Sin un salario formal, pagar una prepaga o acceder a medicamentos básicos resulta casi imposible.
El Gobierno también recortó el programa REMEDIAR, que garantizaba medicamentos gratuitos en todo el país. Ahora, solo se distribuirán unos pocos principios activos, y el presupuesto destinado a medicamentos bajó un 72%. Esto afecta especialmente a quienes necesitan tratamientos para enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión, que ahora deben pagar por sus medicinas.
¿Una salida o un rebusque?
Para muchas personas, el trabajo informal no es una elección, sino una necesidad. Diego Zyncenko, de 46 años, vive esa realidad. Sin empleo fijo desde junio, logra ganar unos 600.000 pesos mensuales haciendo tareas de pintura y cortes de césped. Pero siente que vive en una especie de limbo, sin estabilidad ni certezas.
La tendencia indica que, lejos de solucionar los problemas, el crecimiento de la informalidad profundiza la desigualdad y la vulnerabilidad de millones. La promesa del Gobierno de impulsar el empleo formal parece lejos de cumplirse, y la realidad es que el rebusque y la informalidad siguen siendo la única opción para muchos argentinos que buscan sobrevivir en un contexto cada vez más difícil.




