¿Qué está pasando con la inversión en inteligencia artificial? 🤖💰
En los próximos dos años, algunas de las empresas más grandes del mundo, como Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet (la matriz de Google), planean gastar más de un billón de dólares en infraestructura relacionada con la inteligencia artificial. Esto no es poca cosa: a modo de comparación, ese gasto es tres veces mayor que la suma de lo que se destinó en programas históricos como la llegada a la Luna, la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial y el desarrollo de la bomba atómica.
Este nivel de inversión ha llevado a que surja un nuevo término en el mundo tecnológico: hyperscaler. Se refiere a esas empresas que tienen la capacidad de diseñar, construir y manejar infraestructuras de computación en una escala gigante, necesarias para soportar la IA a nivel global.
El impacto en la economía y la inflación ⚠️
Este desembolso masivo no solo genera expectativas de avances tecnológicos, sino que también tiene un efecto directo en la economía. Según Rocío Bisang, economista de GMA Capital, la demanda de recursos que implica esta inversión puede crear cuellos de botella y aumentar los precios en distintos sectores, como la energía, los semiconductores, y la construcción de centros de datos y otros inmuebles especializados.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) también alertó sobre esto en su informe reciente: aunque el gasto en IA impulsa la actividad económica, puede generar presiones inflacionarias, especialmente en países donde ya no hay mucho margen para más demanda. La razón principal: la mayor inversión requiere bienes y servicios que escasean, como energía, terrenos y mano de obra calificada, antes de que se puedan ver mejoras en productividad.
EE.UU. en el centro de la tormenta 📉🇺🇸
Estados Unidos está en el ojo de esta tormenta inflacionaria. A finales de septiembre, Lisa Cook, miembro de la Reserva Federal (Fed), señaló que los costos de electricidad y agua subieron alrededor de un 5% en un año, algo que atribuyó en parte a la inversión en IA. Además, los precios de bienes básicos, que venían bajando antes de la pandemia, ahora crecen a un ritmo superior al 3% anual.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, también reconoció que el gasto en infraestructura de IA está generando un impacto en la demanda, creando lo que se conoce como un shock por el lado de la demanda. Esto significa que los precios suben ahora, pero en el largo plazo, si esa inversión logra aumentar la productividad, podría generar una especie de alivio en los precios, incluso una tendencia a la baja, conocida como deflación. Sin embargo, advirtió que ese proceso será “muy accidentado”, y todavía no está claro si esa inversión realmente logrará ese efecto positivo en el crecimiento de la economía.
¿Qué pasa con los bonos y el mercado financiero? 💹
Otro aspecto importante es cómo esta inversión y el aumento en el gasto afecta a los mercados de deuda en EE.UU. La volatilidad en los bonos del Tesoro ha aumentado en las últimas semanas, principalmente porque las empresas tecnológicas necesitan mucho financiamiento y compiten por esos fondos con el gobierno. Cuando la demanda por bonos del Tesoro crece, sus precios bajan y las tasas suben, lo que encarece el financiamiento para todos.
El economista Martín Cordeviola explica que ese volumen enorme de gasto en infraestructura, tanto del Estado como de empresas privadas, está creando una demanda que empuja los precios hacia arriba. Como resultado, la Reserva Federal no tiene mucho margen para bajar las tasas, porque el mercado ya refleja que la economía está muy caliente y que el financiamiento es caro. Esto también lleva a que las inversiones en sectores que no tienen que ver con la IA se frenen, ya que el dinero se va hacia proyectos tecnológicos y seguros, dejando a otros sectores en pausa.
¿La IA puede ser un obstáculo o una oportunidad? 🔍
Todo este escenario genera una duda importante: ¿la inversión en IA va a terminar frenando aún más la economía o será la clave para un crecimiento más fuerte a largo plazo? Por ahora, el impacto en los precios y en la demanda es claro. La inversión masiva en infraestructura aumenta los precios en el corto plazo, pero si logra mejorar la productividad, podría abrir la puerta a una economía más eficiente y con menor inflación en el futuro.
De momento, los expertos advierten que el camino será complejo y que todavía no hay certezas sobre si el efecto neto será positivo o negativo. Lo que sí está claro es que la carrera por la IA está empezando a marcar un antes y un después en la economía mundial, con efectos que todavía estamos por ver.




