Un final caliente tras un partido polémico
Lo que parecía ser un encuentro más de reserva terminó en un verdadero escándalo. En la cancha del complejo José Salmoiraghi, Atlético Tucumán y Talleres de Córdoba protagonizaron un episodio que dejó a todos sorprendidos. El partido, válido por la fecha 12 del Torneo Proyección, terminó con la victoria local por 2-0, pero lo que ocurrió después fue lo que realmente llamó la atención.
El árbitro Valentín Ibáñez Mesa sancionó el final del juego, en un encuentro marcado por decisiones controvertidas y expulsiones. Talleres, que jugaba con dos jugadores menos, intentó aguantar el resultado, pero la tensión fue en aumento. La situación se complicó aún más cuando, fuera del campo, Lautaro Acosta, exjugador de Lanús y actual asistente de Talleres, y su hermano Rodrigo Acosta, entrenador de la reserva del club cordobés, terminaron en una pelea a golpes de puño con algunos hinchas de Atlético Tucumán. La transmisión oficial mostró cómo Rodrigo quedó en medio de la pelea, mientras Lautaro intentaba separarlos.
¿Qué pasó durante el partido?
Desde el inicio, el partido fue intenso y con decisiones polémicas. Antes de los cinco minutos, el árbitro expulsó a Joaquín Soria, jugador de Talleres, tras una infracción de Joaquín Salas. La jugada generó protestas del equipo visitante. Y en la segunda mitad, la tensión subió aún más: Daniel Ribera, también de Talleres, fue expulsado por protestar excesivamente tras una infracción.
El momento clave llegó en los últimos minutos del partido. Talleres, con dos jugadores menos, buscaba igualar, e incluso tuvo un penal que Jeremías Gallardo desperdició. Pero en una jugada discutible, el árbitro convalidó un gol de Atlético Tucumán, que impactó en el travesaño y rebotó en la línea. El árbitro y su asistente interpretaron que la pelota había cruzado la línea, algo que generó muchas protestas de los jugadores de Talleres.
Luego, en una contra, Carlos Abeldaño anotó el segundo gol para Atlético Tucumán, y la celebración fue con un gesto que molestó mucho a los visitantes. Según el propio jugador, la celebración incluyó un insulto a su madre por parte de un rival, lo que desató aún más la furia en el campo y en las tribunas.
La pelea que sorprendió a todos 🥊
Justo cuando el partido parecía terminar, en medio de la confusión, Lautaro y Rodrigo Acosta se vieron envueltos en una pelea con hinchas de Atlético Tucumán. La escena fue intensa y violenta, con golpes de puño y empujones. Lautaro, que no participó activamente en la pelea, intentó separar a su hermano y a los hinchas, pero la situación ya era difícil de controlar.
Tras este incidente, Lautaro Acosta expresó su malestar en las redes y en declaraciones a TyC Sports. Allí, acusó al árbitro de perjudicar claramente a su equipo y calificó lo ocurrido como un hecho muy grave. Además, aseguró que él y su hermano no insultaron ni provocaron a nadie, y que solo reaccionaron ante la agresión a su doctor y a un jugador de Talleres.
El comunicado de Atlético Tucumán 🚨
Después del escándalo, Atlético Tucumán emitió un comunicado oficial condenando las agresiones. Desde el club manifestaron que no justifican la violencia en ninguna circunstancia y que evaluarán lo ocurrido para tomar las medidas disciplinarias correspondientes. Además, remarcaron que el respeto y la buena convivencia son valores que deben prevalecer en el fútbol y que no se tolerarán conductas violentas, independientemente de quién las haya protagonizado.
El club también hizo un llamado a la responsabilidad de todos los que trabajan en las divisiones formativas, señalando que promover el respeto y dar un buen ejemplo tanto dentro como fuera del campo es fundamental para mejorar la cultura del fútbol.
¿Qué sigue?
Este episodio vuelve a poner en evidencia las cuestiones de violencia y comportamiento en el deporte. Si bien todavía no se conocen las sanciones que aplicará la institución o las medidas que tomará la organización del torneo, lo que está claro es que los hechos dejan una marca negativa y abren un debate sobre cómo manejar estos incidentes y prevenir que vuelvan a suceder.
Por ahora, el fútbol sigue siendo pasión, pero también requiere respeto y responsabilidad. La pregunta es: ¿qué se puede hacer para que estos episodios no se repitan y el deporte vuelva a ser un espacio de alegría y convivencia?




