La historia de una fábrica que quedó en el olvido

Imaginate que vas por un barrio y ves una planta industrial que, después de más de 50 años de trabajo, empieza a cerrar sus puertas. En esa fábrica, lo único que queda son máquinas partidas y cortadas, vendidas como chatarra. Es una escena que en Argentina se está repitiendo cada vez más, y que refleja una crisis que preocupa a todos.

El cierre de SKF en Tortuguitas: una foto de época que se repite

Un ejemplo claro es el cierre de la planta de SKF en Tortuguitas, en Buenos Aires. La multinacional, famosa por sus rulemanes, dejó de producir allí después de tantos años. La escena del remate, donde las máquinas se venden en partes, muestra lo duro que está el sector industrial. Un industrial que estuvo presente en el remate contó que todo fue vendido para chatarra, y que muchos empleados, con décadas de antigüedad, vieron cómo su trabajo de toda la vida se desmoronaba ante sus ojos.

¿Cuántas fábricas más están en riesgo?

Según una consultora dirigida por Diego Coatz, exdirector de la UIA, este año podrían cerrar unas 3.300 empresas en el sector industrial. Solo en mayo, se perdieron más de 420 firmas. En lo que va del año, ya son más de 1.500. La tendencia no muestra signos de mejorar, y si sigue así, en 2026 podrían desaparecer hasta 3.300 más, dejando a muchas familias sin trabajo.

La causa principal: la escasez de demanda

El problema principal no es solo la cantidad de fábricas que cierran, sino que la demanda en el mercado interno se desplomó. Un empresario que exporta a 30 países explicó que en su caso, las ventas en Argentina cayeron un 30%. Y si la situación empeora, no descarta dejar de producir para el mercado local y dedicarse solo a exportar. La baja en la demanda hace que muchas empresas piensen en reducir personal o incluso cerrar sus puertas definitivamente.

De producir a vender máquinas por chatarra: el efecto del cierre

La escena en SKF es emblemática. La fábrica fue cortada con amoladoras y vendida en partes, en un proceso triste y silencioso. La oferta de máquinas usadas crece, pero la demanda no alcanza. En un contexto donde pocos quieren ampliar la producción, muchas máquinas terminan siendo vendidas como chatarra. Esto significa que Argentina pierde capacidades productivas, y las empresas no logran ni siquiera cubrir los costos de cierre y las indemnizaciones de los empleados.

El mercado laboral en crisis

La caída no solo se ve en las fábricas, sino también en los puestos de trabajo. En junio, se perdieron unos 12.260 empleos formales. Desde principios de año, más de 350 mil asalariados en diferentes sectores quedaron sin empleo. La preocupación de expertos como Domingo Cavallo se centra en que las políticas actuales no están logrando proteger ni generar nuevos empleos en los sectores que más los necesitan.

¿Qué dice el gobierno y los planes de inversión?

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) promete crear casi 95 mil puestos de trabajo en total, pero si se mira solo a los empleos directos y permanentes, ese número se reduce a unos 13 mil. Es decir, apenas el 4% de los puestos que se pierden en la industria. La sensación que dejan estos números es que las grandes inversiones en energía y minería no están logrando activar realmente la economía productiva del país.

¿Cuál es el panorama? ¿Hay salida?

El escenario actual muestra que, en lugar de aprovechar las inversiones para fortalecer la industria local, muchas fábricas cierran y venden sus máquinas como chatarra. La desilusión crece y las expectativas de recuperación aún parecen lejanas. La pregunta que queda en el aire es qué se puede hacer para revertir esta tendencia y qué necesitan realmente las fábricas y los trabajadores para que toda esa historia no sea solo de cierres y despedidas.

Por ahora, la realidad es que las fábricas están cerrando sus puertas y vendiendo sus máquinas en pedazos, en un ciclo que preocupa a toda la economía argentina. La esperanza de un cambio está en las decisiones que tomemos como país para apoyar a la producción y generar empleo de verdad.