La lucha por mantener el poder de compra

En Argentina, muchos trabajadores registrados en el sector privado están enfrentando una situación complicada. A pesar de que la inflación comenzó a desacelerarse en los últimos meses, los salarios no lograron recuperarse y, en realidad, perdieron casi un 3% de su poder adquisitivo en el último año. Esto significa que, aunque los precios no subieron tan rápido, el dinero que ingresan por sus trabajos no alcanza para cubrir lo básico.

¿Cómo están los sueldos hoy?

Según datos recientes de la Secretaría de Trabajo, en junio la remuneración promedio de los empleados privados se mantuvo estable en términos reales, pero en los últimos 12 meses, la caída fue de casi un 3%. Desde que asumió Javier Milei como presidente en febrero de 2025, los salarios cayeron un 4,2%. Además, en noviembre de 2023, último mes del gobierno anterior, la diferencia fue menor, solo un 0,8% abajo, pero en julio se registró otra caída mensual del 1,1%, lo que profundiza la crisis de ingresos.

¿Por qué los salarios no alcanzan?

Una de las razones es que, en los últimos meses, los aumentos que se negocian colectivamente (con los sindicatos y empleadores) no siempre se reflejan en los sueldos que se pagan en la práctica. Esto genera una disparidad que se puede ver claramente en diferentes sectores de la economía. Por ejemplo, Transporte, almacenamiento y comunicaciones perdieron un 4,3% en sus salarios acumulados, mientras que Comercio y Salud bajaron un 3% y 2,7% respectivamente. En cambio, algunos sectores como Hotelería y restaurantes, Servicios sociales y Servicios empresariales vieron mejoras, con aumentos de hasta 11,8%.

¿Y cómo están los ingresos de los trabajadores?

Lo más preocupante es que la mitad de los trabajadores formales en el país gana menos de lo que cuesta cubrir una canasta básica familiar, que incluye alimentos, servicios y otros gastos esenciales. En junio, un trabajador con ingresos brutos de aproximadamente $1.668.430 no alcanzaba para cubrir esa canasta, que en ese momento costaba unos $1.531.473 para una familia de cuatro personas. Después de descontar los aportes, el bolsillo de la mitad de los empleados recibe menos de $1.385.000, una cifra que no llega a cubrir los gastos básicos.

¿Qué significa esto para la vida cotidiana?

La realidad es clara: muchos trabajadores no tienen suficiente dinero para vivir dignamente. La inflación hace que los precios suban, pero sus salarios no se ajustan en la misma proporción. Esto crea una brecha cada vez mayor, y en muchas casas, el dinero no alcanza para lo esencial. La preocupación crece, sobre todo porque el costo de la canasta básica continúa aumentando, superando los $1.600.000 en agosto.

¿Qué dicen los expertos?

Desde diferentes estudios y consultoras, advierten que recuperar el poder de compra requiere más que solo bajar la inflación. La desinflación por sí sola no garantiza una recuperación real de los salarios. Para que haya mejoras sostenidas, sería necesario que los aumentos en los sueldos sean mayores a la inflación, algo que no se ha visto hasta ahora. Además, la adopción de sumas fijas (como bonos o adicionales que no aumentan con la inflación) en los acuerdos salariales, genera recuperación solo en algunos casos específicos, pero no soluciona el problema de fondo.

El panorama a futuro

El escenario actual plantea un desafío importante: si no se mejora la productividad en los sectores que emplean al 93% del trabajo privado, será muy difícil que los salarios vuelvan a crecer en términos reales. La política salarial sigue siendo clave en la lucha contra la inflación y la pobreza, pero las decisiones tomadas hasta ahora parecen no alcanzar para cambiar esta tendencia. La esperanza está en que, con medidas adecuadas, los salarios puedan recuperar su poder y que el dinero alcance para cubrir lo más básico en la vida diaria.