La lucha contra el déficit y la inflación: un equilibrio difícil
Argentina está en una carrera contra el tiempo para cumplir con una meta fiscal muy ambiciosa. El gobierno, representado por el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene como objetivo acumular un superávit primario de 16,2 billones de pesos para cerrar el año. Hasta ahora, llevan acumulados 10,2 billones, lo que significa que les quedan pendientes unos 6 billones para llegar a esa cifra. Sin embargo, diciembre siempre es un mes complicado, porque en esa época se pagan aguinaldos y otros gastos que hacen que el balance cierre en rojo. Por eso, en los próximos meses, el equipo económico necesita obtener un promedio mensual de al menos 1,5 billones de superávit para compensar esa pérdida.
¿Es posible cumplir con la meta? 🤔
La realidad es que la tarea no es sencilla. La economía argentina atraviesa por una etapa de debilidad, y los impuestos vinculados al consumo y al mercado interno siguen cayendo. Aunque en los meses de junio y julio la recaudación tributaria no bajó, esto se explicó por razones estacionales: en julio venció el impuesto a las Ganancias, y en agosto hubo un aumento en las retenciones a exportaciones, ya que los productores adelantaron liquidaciones para aprovechar una baja temporal en las retenciones. Pero otros impuestos, como el IVA, los impuestos internos y los aranceles, continuaron en caída.
Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación total habría disminuido un 3,8% en términos reales en los primeros ocho meses de 2026. Las caídas más pronunciadas fueron en derechos de exportación (-28,3%), derechos de importación (-18,5%) y en los impuestos coparticipados (-17,3%). Además, el IVA, uno de los principales impuestos, habría bajado un 6,6%. Todo esto complica la posibilidad de alcanzar esa meta fiscal sin hacer recortes en el gasto público.
¿De dónde saldrán los recortes? 💰✂️
El análisis del equipo de Ficonomics indica que, para cumplir con la meta, el gobierno está ajustando partidas pequeñas del presupuesto, recortando en programas sociales y en transferencias a provincias. Sin embargo, esas partidas representan solo una parte del gasto total. Las partidas más grandes, como las prestaciones indexadas (que incluyen jubilaciones y pagos relacionados con la inflación), no solo no bajan, sino que crecen o se mantienen en niveles altos. En agosto, las transferencias a provincias disminuyeron en más de un 80%, pero en términos de gasto total, estos recortes no son suficientes para cubrir la diferencia necesaria para alcanzar el superávit.
¿Se puede evitar un incumplimiento? 🚨
Expertos como los del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierten que, dada la situación, será muy difícil que el gobierno logre acumular los 7 billones de pesos que necesita en los últimos meses del año. La principal razón es el enorme gasto en diciembre, cuando se paga el aguinaldo, que este año podría superar los 3 billones de pesos. Estos desembolsos hacen que, incluso con esfuerzos, sea casi imposible cumplir con la meta sin recurrir a medidas adicionales.
El CEPA también señala que, si bien suele haber buenos resultados en las cuentas públicas en los meses que quedan del año, la realidad indica que en diciembre se produce un déficit estacional muy fuerte, lo que pone en riesgo el cumplimiento de la meta fiscal. En junio, Argentina ya había pedido un waiver (perdón) al FMI por incumplir con sus obligaciones fiscales, y es probable que en diciembre vuelva a ocurrir algo similar si no se toman medidas más efectivas.
¿Qué dice Milei sobre la política económica? 🔥
El presidente Javier Milei fue claro en sus declaraciones: no está dispuesto a relajar las políticas fiscal y monetaria, a pesar de las presiones que vienen del sector económico y empresarial. Milei insiste en que su prioridad es derrotar la inflación, y que no negociará en ese aspecto. La estrategia del gobierno hasta ahora ha sido reducir la cantidad de dinero en circulación y controlar el gasto, lo que ha generado una suba de las tasas de interés y un freno en el crédito, afectando la actividad económica.
Desde su postura, Milei afirma que no va a dar marcha atrás en esas decisiones, y que el resultado fiscal no se negocia. La idea es mantener la firmeza para lograr una inflación más baja, aunque eso signifique que la economía no crezca mucho en el corto plazo.
¿Existe un equilibrio posible? ⚖️
Economistas como Esteban Domecq y Lucas Llach advierten que el plan del gobierno sufrió un desvío el año pasado, cuando se buscó eliminar cuentas del Banco Central y subir las tasas de interés en época electoral. Ahora, sugieren que el desafío es encontrar un equilibrio entre bajar la inflación y reactivar la economía. Domecq propone un enfoque pragmático, buscando una combinación que permita reducir la inflación sin que la economía quede paralizada, ni en un “descarrilamiento”.
Por su parte, Llach, ex vicepresidente del Banco Central, señala que, más allá de seguir bajando la inflación, sería importante que la economía pueda moverse un poco más. Desde el sector de la industria, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, también expresó que la política económica no puede centrarse solo en la inflación, sino en darle un impulso a la actividad productiva.




