Un cambio de vida con mucho fútbol y pocas palabras

Después de una carrera llena de momentos históricos y decisiones importantes, Sergio Romero —más conocido como Chiquito— decidió cerrar un capítulo y empezar otro. Desde su casa en Hudson, rodeado de naturaleza y con un sol brillante en el rostro, el ex arquero de la selección argentina y de clubes como Boca y Racing, comparte cómo fue su retiro y qué planes tiene ahora.

¿Por qué dejó el arco?

Romero explica que sintió que era el momento de decir adiós a su carrera como futbolista. Fue un proceso que empezó en octubre de 2023, cuando se recibió en la Escuela de Entrenadores Menotti. «Nunca tuve que cerrar las cosas para afuera, la familia sabía que esto iba a pasar. Cuando terminó en Argentinos, les dije que si surgía algo interesante, bienvenido; y si no, seguiría preparándome para ser técnico». La adrenalina que le brindaba jugar en la cancha es lo que más extraña, asegura, y confía en que cuando tenga un equipo, volverá a sentir esa emoción.

Relaciones y despedidas

Su paso por Boca no fue del todo sencillo. Tras una operación en enero y la imposibilidad de atajar en Boca, decidió irse. Reconoce que la despedida no fue ideal, pero también que siempre intentó mantener una buena relación con los hinchas. «Mi hija es hincha de Boca, y yo también. Siempre tuve respeto por la gente y ellos por mí».

En el caso de Racing, su vínculo es muy fuerte. Pidió entrenar en el predio Tita, donde fue muy bien recibido, aunque después aceptó la propuesta de Boca. Además, donó un gimnasio para mejorar las condiciones del lugar donde se entrenaba. «Racing es mi casa, y cuando vi el estado del gimnasio, llamé a un amigo que vende máquinas y lo arreglé», comparte con orgullo.

¿Qué piensa del fútbol argentino y sus jugadores?

Sobre el estilo de juego en Argentina, Romero describe un fútbol muy físico y difícil, con equipos que antes parecían más desparejos, pero que ahora muestran una gran competitividad. «Se achicó la distancia entre los clubes porque los equipos pequeños también levantaron su nivel. Ahora, todos pelean, todos crecen».

Respecto a los arqueros, Romero admira a varios, especialmente a Marchesín, a quien ve como uno de los mejores. También destaca a Montero, a Losada, Marchiori y Muslera, pero su preferido sigue siendo Marchesín, lamentando su lesión reciente.

¿Y el futuro? ¡Ser técnico! 🚀

Su pasión por el fútbol lo llevó a decidirse por ser entrenador. Romero tiene en mente un estilo que admira, inspirado en grandes entrenadores como Mourinho, con un fútbol que combina posesión, intensidad y equilibrio. «Me gusta que mi equipo tenga la pelota, pero también que sepa cuándo ser agresivo. La intensidad no es correr mucho, sino tener la pelota y jugar con ella».

Su idea es armar equipos que puedan adaptarse y explotar las virtudes de sus jugadores, sin aferrarse a un sistema rígido. Además, tiene claro que en Argentina hay mucho talento joven esperando su oportunidad. «Me gustaría apoyar a los chicos que vienen del predio Tita, que crecen y entienden que en el fútbol, además de talento, hay que sacrificar y autoexigirse».

¿Seguirá el camino de Scaloni? 🤞

Romero admira el trabajo de Lionel Scaloni y sueña con seguir sus pasos. Tiene todo preparado para formar un cuerpo técnico, aunque aún no revela nombres. Aprovecha para destacar el trabajo que hizo en la selección argentina en el Mundial Qatar 2022, donde el grupo logró coronarse campeón y dejar una huella imborrable.

La tecnología al servicio del fútbol

A Romero le gusta estar actualizado y usar las herramientas modernas para mejorar su trabajo. Desde que empezó en Holanda en 2007, siempre estuvo en contacto con tecnologías como el GPS, que le ayudan a entender mejor a sus jugadores y su rendimiento. «No me interesa cuántos kilómetros corrió un jugador, sino qué hizo con esa carrera: si jugó bien, si fue efectivo».

¿Y Messi? ¿Qué piensa del futuro del capitán?

Sobre Messi, Romero dice que no puede predecir cuánto más jugará en la selección, pero que si mantiene su ritmo, aún le quedan unos años más. Para él, Leo ya nos entregó mucho, y lo que ahora importa es disfrutar de su legado. «Siempre supo que estaba cerca de ser campeón, y en el Mundial de 2022, consiguió el sueño».

En definitiva, Chiquito Romero se encuentra en una etapa de transición, con la ilusión de volver a la cancha desde el banco de los entrenadores. Su historia demuestra que, aunque el arco quede atrás, el amor por el fútbol nunca muere y siempre hay nuevas metas por alcanzar.