Un verano en silencio y secretos escondidos

En medio del calor y las vacaciones, Manuel Adorni —el ex vocero presidencial— decidió pasar sus días en su casa del country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz. Pero lo que parecía ser un verano tranquilo, en realidad oculta varias historias y polémicas que salen a la luz con los detalles del día a día.

¿Qué pasa con la seguridad? 🚓

Desde que dejó su cargo, Adorni continúa siendo custodiado por la Policía, aunque en el barrio cerrado se nota que los móviles de Gendarmería, que antes estaban siempre presentes, ya no se ven con tanta frecuencia. Algunos vecinos hablan de que los autos ahora solo aparecen cuando los llaman, y después desaparecen. La seguridad sigue, pero en modo más discreto. Esto ocurrió después de que una diputada cuestionara la continuidad de la escolta, lo que generó un debate sobre si el ex funcionario todavía necesita esa protección en su vida cotidiana.

Las obras y los gastos millonarios 💸

Pero no todo fue tranquilidad. En las calles del barrio, un constructor llamado Matías Tabar se convirtió en protagonista de una denuncia importante. Él asegura que las refacciones que hizo en la propiedad del lote 380, donde también está la casa de Adorni, costaron unos 245 mil dólares. Este escándalo terminó con la salida del contador de origen platense del gobierno, y reveló que Bettina Angeletti, la esposa del ex funcionario, había escriturado ese terreno por unos 120 mil dólares, con una casa que ya mostraba sus años.

Tabar detalló en la justicia cada trabajo que realizó en la propiedad y los pagos que hizo, en efectivo y en cuotas, durante más de seis meses. El fiscal Gerardo Pollicita tiene en su poder el celular del constructor, que aún está incautado, como parte de las pruebas para verificar todos esos gastos. La casa, que fue noticia por tener una pileta con cascada en el jardín, también fue el escenario de una serie de movimientos económicos que están siendo investigados.

Dinero en la sombra y gastos ocultos 🕵️‍♂️

En la misma línea, se conoció que empleados del ex jefe de gabinete Gisela Kocsis pagaron más de 8 millones de pesos en productos de limpieza y ropa de cama para la familia de Adorni. Además, otro ex compañero de estudios del contador le prestó su tarjeta de crédito para hacer compras en internet, en una clara búsqueda por evitar blanquear esos gastos. La fiscalía sospecha que, con un ingreso cercano a los 3 millones de pesos mensuales por su cargo, Adorni intentó esconder otros ingresos y gastos, como una declaración en la que afirmó tener 500 mil dólares en bitcoins que no estaban en su declaración jurada hasta junio pasado.

La vida en el barrio y las cámaras 🖥️

Por último, en el barrio también se generaron cambios. Los vecinos notaron que las camionetas de Gendarmería, que antes estaban siempre allí para acompañar a Adorni, ya no se ven con tanta frecuencia. La comunidad incluso logró que colocaran una cámara en la esquina del lote 380, después de que el ex funcionario denunciara que desconocidos sacaban fotos desde la calle, poniendo en riesgo la privacidad de sus hijos. Algunos residentes comentan en broma que ahora los amigos del ex vocero parecen menos presentes, y que la seguridad está en modo de prueba, adaptándose a los nuevos tiempos.

En definitiva, detrás de la aparente tranquilidad del verano, hay una serie de hechos y detalles que muestran cómo la vida de un ex funcionario puede esconder secretos, gastos millonarios y debates sobre la seguridad, que todavía están en plena discusión y que seguramente seguirán dando que hablar en los próximos meses.