¡Adiós a los tiempos de altas tasas y títulos públicos! 👋
Durante los últimos años, la banca en Argentina vivió un período donde las ganancias se apoyaban en tasas de interés muy altas y en la inversión en títulos públicos. Sin embargo, esa historia está cambiando. Hoy, los bancos están dando un giro importante hacia un modelo más tradicional, centrado en ofrecer créditos al sector privado. ¿Qué significa esto? Vamos a explicarlo paso a paso.
El cambio en los balances: de títulos a créditos 🏦📈
Según un informe reciente de Moody’s, la participación de los créditos en los activos de los bancos argentinos pasó del 23% en 2023 a casi el doble, alcanzando un 47% en julio de 2026. Al mismo tiempo, la inversión en títulos públicos bajó del 49% al 30%. Esto refleja un cambio claro: ahora, los bancos están apostando más a prestar dinero a empresas y personas que a tener títulos en sus carteras.
Además, el crédito al sector privado creció desde el 7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2023 hasta el 14% en la actualidad. Es decir, los bancos están enfocados en financiar a quienes producen y consumen en la economía real.
¿Y qué pasa con las ganancias? La provisiones, el nuevo desafío 💸
Con más créditos en juego, los bancos también enfrentan nuevos riesgos. El deterioro en la calidad de ciertos préstamos, especialmente los no garantizados y en carteras minoristas, obligó a las entidades a reservar más dinero para cubrir posibles pérdidas. Estas provisiones aumentaron del 3,4% en promedio entre 2021 y 2024, a cerca del 9% en 2026.
Este aumento en las reservas hace que, aunque los bancos sigan generando buenos ingresos por intereses, la rentabilidad se vea afectada. La clave ahora será poder mantener el volumen de negocios, ya que los márgenes —la diferencia entre lo que cobran por los créditos y lo que pagan por los depósitos— todavía son altos, pero podrían reducirse con el tiempo.
Menos margen, más volumen: el nuevo juego de los bancos 🔄
Antes, la rentabilidad se sustentaba en tasas de interés muy altas y en la inversión en títulos públicos. Hoy, esa historia cambió. La inflación y las tasas de interés comenzaron a bajar, lo que hizo que los bancos tengan que ajustar su forma de ganar dinero.
Los resultados por títulos soberanos perdieron peso, mientras que el crédito ahora ocupa un lugar central. Los préstamos personales, por ejemplo, siguen siendo caros, con tasas cercanas al 60%, mucho más altas que los depósitos. Sin embargo, se espera que esas tasas se acerquen a medida que la competencia por captar clientes aumenta.
La digitalización y los desafíos en el fondeo 💻💳
Otro cambio importante es la digitalización. Desde fines de 2023, la cantidad de sucursales y empleados en los bancos argentinos bajó alrededor de un 10%. Pero, en paralelo, aumentó el volumen de créditos que cada empleado y cada sucursal puede manejar. Esto quiere decir que, aunque hay menos lugares físicos y empleados, los bancos están más eficientes.
Por otro lado, el fondeo, o sea, de dónde sacan el dinero para prestar, sigue siendo un tema. Los depósitos siguen siendo la principal fuente, representando el 65% de los activos bancarios en mayo. Sin embargo, al ser en su mayoría a corto plazo, limitan la posibilidad de ofrecer créditos a largo plazo, como hipotecas o financiamiento de inversiones que requieren más tiempo.
¿Qué nos deja todo esto?
El panorama indica que los bancos en Argentina están en plena transformación. Se alejan del modelo basado en tasas altas y títulos públicos, y se enfocan en ofrecer más créditos, con todos los riesgos y oportunidades que eso trae. La digitalización y la gestión del fondeo serán clave para seguir creciendo en un escenario donde la competencia y las condiciones económicas cambian día a día.
Para los usuarios, esto puede significar mejores opciones de financiamiento y una banca más moderna. Pero también, mayor atención a las tasas y a la calidad de los préstamos, para que esta transición sea beneficiosa para todos.




