¿Qué tan grande es el problema del mercado ilegal en Argentina?
¿Alguna vez pensaste cuánto dinero circula en el mercado negro? Según un estudio reciente de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI), el comercio ilícito en Argentina ya representa cerca del 5% del Producto Bruto Interno (PBI). Para que te hagas una idea, eso equivale a unos u$s32.000 millones al año, ¡una suma gigante que afecta a todos!
Más que productos falsificados: una estructura que impacta en todo
Y esto no solo se trata de vender productos falsificados en la calle. Detrás de estas actividades hay organizaciones que aprovechan las diferencias de precios y la poca fiscalización para ganar mucho dinero. La venta ilegal incluye desde cigarrillos y alcohol hasta ropa, autopartes y medicamentos. Todo esto termina afectando la economía formal, la recaudación del Estado y el empleo legítimo.
¿Por qué crece tanto este mercado clandestino?
El crecimiento del comercio ilegal no es casual. Tiene que ver con varias causas que se cruzan: la inflación, la inestabilidad económica, impuestos altos y un trabajo en negro que alcanza a casi la mitad de los empleados en el país. Cuando los precios en el mercado oficial suben y el dinero no alcanza, muchos optan por comprar en la clandestinidad, donde los productos suelen ser mucho más baratos.
Por ejemplo, en industrias como la de cigarrillos y bebidas alcohólicas, los impuestos pueden llegar a representar hasta el 80% del precio final. Esa carga impositiva hace que los productos legales sean mucho más caros. En el caso de los cigarrillos, algunos pueden costar en Argentina hasta tres veces más que en Paraguay, un país vecino con menos controles en su mercado.
¿Qué productos son los más afectados?
Los productos que más circulan en el mercado ilegal son los de consumo masivo: alimentos, bebidas, cigarrillos y ropa. La tendencia muestra que estos productos, por su alta rotación y demanda constante, son los preferidos de las organizaciones que operan en la clandestinidad. También hay una fuerte presencia de autopartes y artículos de cuero falsificados. En un nivel intermedio, se encuentran cosméticos, medicamentos, juguetes y bebidas sin alcohol.
Pero no todo es solo economía: muchos de estos productos, especialmente los que se venden sin controles, representan riesgos para la salud y la seguridad de quienes los compran. Sin regulación, la calidad y la composición de estos artículos pueden ser peligrosas.
¿Qué tan grande es realmente el impacto?
Según ASIPI, el comercio ilegal ya representa casi el 5% del PBI argentino. Además, el estudio compara con otros países de la región: en Brasil, ese porcentaje es del 4%, mientras que en México alcanza el 8,8% y se proyecta que pueda llegar al 13,7% en 2028. Es decir, en México, uno de cada tres productos que circulan puede ser ilegal, lo que muestra la gravedad del problema en toda Latinoamérica.
¿Qué se puede hacer para frenar esta situación?
El informe también propone algunas soluciones para disminuir esta tendencia en la región. La digitalización sin controles, la debilidad de los sistemas judiciales y la desigualdad social son los principales obstáculos. La proliferación de plataformas digitales ha facilitado la compra y venta de productos falsificados, muchas veces en operaciones difíciles de rastrear.
Por eso, los expertos recomiendan reforzar los controles en las aduanas, mejorar los sistemas para seguir la trazabilidad de los productos y aplicar con más firmeza las leyes relacionadas con la propiedad intelectual. Solo así se podrá reducir la circulación de mercancía ilegal y proteger tanto a las empresas como a los consumidores.
¿Qué podemos hacer?
La lucha contra el comercio ilegal es un desafío que involucra a todos. Desde las instituciones hasta cada uno de nosotros, todos podemos colaborar eligiendo productos legítimos y denunciando actividades sospechosas. La informalidad, los impuestos abusivos y la falta de controles son factores que alimentan este mercado negro, y solo con esfuerzos conjuntos se podrá reducir su tamaño.
En definitiva, el combate al comercio ilícito no solo ayuda a proteger la economía, sino también a cuidar la salud y la seguridad de la comunidad. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a ponerle un freno y apoyar las acciones que buscan un mercado más justo y controlado?




