Un nuevo capítulo en la historia de la inteligencia argentina
Desde hace unos meses, la escena política en Argentina está marcada por debates sobre quién tiene el control real de los servicios de inteligencia. Todo empezó con un decreto polémico, y ahora, la oposición y el oficialismo vuelven a enfrentarse en torno a cómo se manejan las cuestiones secretas del Estado.
¿Qué es lo que se decidió esta semana? 📅
El Gobierno habilitó una reunión en la bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia. Este órgano es clave porque se encarga de definir qué tareas deben cumplir los servicios de inteligencia y cómo hacerlo. La reunión está prevista para el próximo martes a las 4 de la tarde, y marcará el ingreso oficial del nuevo presidente del organismo, Sebastián Pareja, quien llega con un perfil cercano a Javier Milei, el presidente del país.
Lo que llama la atención es que, en una cuestión que suele ser reservada, todavía no se sabe exactamente qué temas se van a tratar en esa reunión. La reserva es habitual, pero en este caso, los políticos prefieren mantener los detalles en secreto, para evitar que la discusión sea visible para la opinión pública.
¿Y quiénes están en la pelea por los puestos? ✍️
La distribución de los lugares en la comisión ya generó su primera controversia. En mayo pasado, Patricia Bullrich, que lidera el bloque oficialista en la Cámara Alta, acordó la distribución de las sillas en la comisión, asignando una a un sector que controla, el del peronismo, que consideraba que le correspondían más lugares por ser la primera minoría. Pero Bullrich, que también fue ministra de Seguridad, optó por poner en uno de esos asientos a Carolina Moisés, una senadora conocida por su postura anti-K.
Eso generó malestar en el peronismo, que reclamaba más espacios. Hasta ahora, no hay acuerdo y todavía no se eligió formalmente a los representantes de ese bloque. Por parte del kirchnerismo, hay tres lugares y algunos legisladores con peso, como Agustín Rossi y otros del Frente de Todos.
La historia de los debates pendientes 🕵️♂️
Lo que también preocupa a muchos es que, antes de esta reunión, la bicameral ya había tenido un pasado complicado. En 2022, el exsenador radical Martín Lousteau presidió esa comisión y rechazó el Plan de Inteligencia Nacional, que fue presentado por el oficialismo. Además, nunca se respondieron varias críticas que hizo la Secretaría de Inteligencia, que en ese momento lideraba Cristian Auguadra.
Este funcionario, que responde a Santiago Caputo, no solo no dio respuestas a esas críticas, sino que también implementó un decreto en enero de 2026, que reformó la Ley de Inteligencia. La polémica de ese decreto, llamado DNU 941/2025, es que hizo cambios profundos en la estructura del sistema de inteligencia y creó nuevas agencias, como la Agencia Federal de Ciberinteligencia y el Centro Nacional de Ciberseguridad.
¿Por qué preocupa esto? ⚠️
El problema es que muchas de esas reformas se hicieron sin consultar al Congreso. La oposición criticó que el Gobierno usó un DNU —que es un decreto de necesidad y urgencia— para avanzar en cambios que, en su opinión, afectan derechos y controles institucionales. Entre las nuevas facultades que se le otorgaron a los servicios de inteligencia, hay permisos para realizar aprehensiones y intervenir en partidos políticos, algo que generó mucha alarma.
Organismos de derechos humanos y sectores políticos presentaron recursos para frenar algunas de esas medidas, pero en la mayoría de los casos, la Justicia rechazó los amparos porque consideró que no existía una amenaza concreta que justificara esas acciones.
¿Qué hay en el horizonte? 🔮
Mientras tanto, en el Ministerio de Defensa también hubo cambios. Se publicó una resolución que reorganizó el Sistema de Inteligencia de Defensa, llamado SIDEF. Este cambio, según la Casa Rosada, busca preparar a las Fuerzas Armadas para enfrentar amenazas como el ciberespionaje, el terrorismo y las influencias extranjeras.
Pero, en realidad, hay quienes ven esto como una ampliación de las facultades de las fuerzas militares, que ahora tienen más libertad para realizar acciones de contrainteligencia sin control del Congreso. La modificación deroga una norma anterior que limitaba esas atribuciones y las amplía, usando términos muy amplios como “amenazas híbridas” y “actividades especiales”.
¿Qué sigue en el debate?
El control de los servicios de inteligencia en Argentina sigue siendo uno de los temas más delicados y discutidos en el país. La semana que viene, esa reunión de la bicameral será clave para entender si hay avances en la regulación y control de estas agencias. La tensión sigue en aumento, y muchos temen que detrás de la reserva y las reformas, se escondan decisiones que puedan afectar derechos y libertades.




