La caída de los préstamos en pesos: una tendencia que preocupa
En los últimos meses, se notó una fuerte reducción en los créditos en pesos que otorgan los bancos a familias y empresas. Pero, ¿qué hay detrás de esta caída y qué significa para quienes necesitan financiamiento?
Según informes económicos, una de las razones principales es que el proceso de remonetización no avanzó como se esperaba. La remonetización es el proceso por el cual se busca que más dinero en efectivo circule en la economía, pero en este caso, no se logró generar la cantidad de dinero que el gobierno había planeado.
Para entender esto, hay que saber que el Banco Central compró unos u$s10.000 millones en lo que va del año, y para hacerlo, emitió más de $13,5 billones, casi la mitad del dinero en circulación. La idea era que ese dinero se usara para impulsar el consumo y la inversión privada, pero la realidad muestra otra historia: los préstamos a las familias cayeron un 6% en términos reales y a las empresas un 4% en los primeros cinco meses del año.
¿A dónde fue toda esa plata? 💰
En lugar de ir a créditos privados, gran parte de esa liquidez terminó en el Estado. El Tesoro Nacional utilizó casi $12 billones en licitaciones de títulos públicos, que son básicamente bonos que el Estado emite para conseguir plata. Como resultado, los títulos públicos aumentaron su participación en los activos del sistema financiero, alcanzando un 42% en el total de activos, un máximo desde marzo de 2025.
¿Por qué pasa esto? Los analistas explican que los bancos y otros inversores prefieren comprar bonos del Estado porque consideran que tienen menos riesgo y ofrecen mayor liquidez en comparación con los préstamos a privados. Además, cambios en las regulaciones también favorecieron esta tendencia.
¿Qué pasa con los créditos a las familias? 🏠
Uno de los tipos de préstamos que más se redujeron fue el de las tarjetas de crédito y los préstamos personales. En mayo, los créditos personales crecieron solo un 1% en valores nominales, llegando a un saldo total de $21 billones. Pero, en realidad, en términos reales (ajustados por inflación), bajaron un 1,4% mensual y apenas subieron un 0,2% en el año.
Esto significa que la confianza en pedir préstamos todavía está débil. Guillermo Barbero, experto en finanzas, explica que las entidades financieras están siendo cautelosas y no están ofreciendo tantas nuevas operaciones porque las tasas de morosidad —es decir, los pagos que no se hacen— aumentaron en meses pasados.
Por otro lado, los préstamos con tarjeta de crédito también bajaron en términos reales. Aunque en números nominales subieron un 0,7% en mayo, en realidad cayeron un 1,7% en relación a la inflación, y en el año, la caída fue del 4,6%. Esto refleja que muchas personas están limitando su uso del crédito, quizás por miedo a no poder pagar o por la expectativa de una inflación que se desacelera.
¿Y qué pasa con el crédito en dólares? 🌍💵
Por otro lado, el crédito en moneda extranjera, principalmente en dólares, mostró un crecimiento importante. Entre enero y mayo, aumentó en u$s4.500 millones, un 25% más que antes. La mayoría de estos préstamos, casi el 90%, se destinan a empresas, en especial a grandes compañías del sector exportador y a empresas vinculadas a la minería y energía.
Las emisiones de bonos en dólares también aumentaron, sumando u$s6.000 millones en ese período, y u$s10.700 millones desde noviembre del año pasado. Sin embargo, estos préstamos en dólares están concentrados en grandes empresas y sectores específicos, dejando de lado a las pymes y medianas compañías, que en realidad ven cómo se reducen las posibilidades de acceder a créditos en moneda extranjera.
¿Qué futuro le espera al crédito? 🚀
Según expertos, la relación entre la demanda de dinero, la expansión del crédito y la actividad económica es muy fuerte. En el segundo semestre de 2024, la base monetaria (el dinero en circulación) y los créditos al sector privado crecieron mucho, impulsando una economía que empezó a mostrar signos de recuperación con tasas de actividad en alza.
Pero en 2026, la cosa cambió. La base monetaria se redujo y el crédito al sector privado cayó un 4,4%. Aun así, hay expectativas de que la tendencia pueda revertirse en el segundo semestre, especialmente si la producción exportable sigue creciendo y se generan más dólares para la economía.
Por último, aunque las tasas de interés a corto plazo siguen por debajo de la inflación, los altos niveles de morosidad —que en abril alcanzaron un 7,3% en promedio— representan un freno para que los bancos otorguen más préstamos. La mayoría de las morosidades son para las familias, que tienen un 12%, mientras que en las empresas es más bajo, con un 3,3%.
¿Qué significa todo esto?
En pocas palabras, la economía argentina atraviesa un momento donde la plata en circulación no termina de llegar a quienes más la necesitan, y el Estado termina siendo uno de los principales beneficiados en los mercados financieros. La confianza de las personas y las empresas en pedir créditos todavía está en duda, y eso puede cambiar si logran estabilizarse y mejorar sus perspectivas económicas.




