¿Está el agro perdiendo su corona como generador de dólares?
Durante años, muchos pensaron que el campo era el motor principal de la economía argentina, sobre todo por su papel en las exportaciones y en la generación de divisas. Sin embargo, en los últimos años, esa idea está siendo puesta a prueba. Los datos muestran que, si bien el sector agropecuario sigue siendo muy importante, otros sectores como la energía y la minería están tomando protagonismo y cambiando el escenario.
La participación del agro en las exportaciones, ¿disminuye?
Según cifras del INDEC, las exportaciones argentinas crecieron un 53% entre 2015 y 2025. Pero, en ese mismo período, la participación del complejo agrícola (soja, maíz, trigo y girasol) en esas exportaciones bajó del 42,2% en 2015 al 38,9% en 2025. Es decir, aunque las ventas externas totales aumentaron, el peso del sector agrícola en esa torta se achicó un poco.
¿Por qué pasa esto? Expertos explican que la llegada de recursos de otros sectores, como la energía y la minería, está diluyendo esa dependencia en dólares del agro. Pedro Martínez Gerber, economista, señala que a medida que la energía y la minería toman más protagonismo, la economía se vuelve más diversificada y menos dependiente del sector agrícola. Además, estas actividades no tienen una estacionalidad tan marcada como el agro, lo que ayuda a distribuir mejor las exportaciones a lo largo del año.
¿El agro en crisis? La realidad es más matizada
Por su parte, Horacio Pereira, investigador de la Universidad Austral, aclara que el agro no está en crisis ni desapareciendo. Sigue siendo el sector que más divisas aporta al país. Sin embargo, reconoce que en términos relativos, su peso está bajando porque otros motores económicos están explotando potenciales que estaban dormidos, como Vaca Muerta (el yacimiento de petróleo y gas) y la explotación de litio y cobre.
Pero no todos los sectores del agro están en auge. Algunos, como el frutícola, cayeron casi un 3% en diez años. Otros, como el textil (lana y algodón), vieron bajar su participación en las exportaciones en un 30%, y el sector avícola sufrió una caída del 43%. Esto muestra que el agro no es un bloque homogéneo y que hay áreas que enfrentan dificultades.
¿Qué pasa con las políticas y el poder político?
La reducción en el peso relativo del agro también tiene impacto en la política. La semana pasada, el gobierno anunció la baja de retenciones (impuestos a las exportaciones) para el sector, con un esquema de reducción que llegará hasta 2028. Aunque esto puede aliviar la carga impositiva en el corto plazo, los expertos advierten que no habrá cambios inmediatos en las cifras de dólares por la situación fiscal del país, que requiere recursos para mantener finanzas sanas.
Por otro lado, esta menor influencia del agro en la economía también se refleja en su poder político. La Mesa de Enlace, que agrupa a las principales cámaras rurales, ya no tiene el mismo peso de antes. Javier Preciado comenta que si bien siempre se dijo que el sector era el motor económico, hoy en día sería más correcto decir que ya no lo es. La influencia política, entonces, empieza a disminuir, a pesar de que el sector sigue siendo muy importante en cifras absolutas.
¿Qué desafíos tiene el agro en el futuro cercano?
Con recursos limitados en tierra y en crecimiento global, Argentina no puede esperar expandir mucho más su superficie agrícola como lo hacen países como Brasil. Por eso, el foco ahora está en mejorar rendimientos y en diversificar la producción, especialmente en proteínas animales.
Para los expertos, la clave será mejorar la competitividad del sector. Esto implica reducir costos logísticos, agregar valor a los productos (como pasar de granos a aceites o biocombustibles) y abrir nuevos mercados en Asia y Medio Oriente. Además, hay potencial para desarrollar maquinaria, biotecnología y servicios especializados, siempre que se logre mantener la competitividad frente a otros países.
Por último, algunos analistas advierten que si la economía continúa generando dólares de otros sectores, el agro podría perder incentivos si el tipo de cambio se aprecia demasiado. Sin embargo, Martínez Gerber aclara que el impacto de esa apreciación en las exportaciones agropecuarias sería menor, ya que los precios de sus productos en el mercado internacional están en dólares y sus costos también están dolarizados.
¿Y qué sigue?
El desafío para Argentina es seguir adaptándose a estos cambios, aprovechar las oportunidades y no quedarse atrás en competitividad. La diversificación y la innovación parecen ser las mejores armas para que el sector agropecuario siga siendo clave, pero también en un escenario donde otros recursos, como la energía y la minería, ganan terreno y aportan cada vez más a las divisas nacionales.




