La crisis que obliga a los mayores a salir a buscar empleo
En Argentina, la economía no da tregua y los efectos se sienten en todos lados. Desde marzo, la inflación sigue acelerándose y el costo de la canasta básica, especialmente para los jubilados, se vuelve cada vez más alto. La jubilación mínima, que desde marzo de 2024 se mantiene en unos $473.174,10, ya no alcanza para cubrir los gastos básicos de un hogar de adultos mayores. La canasta básica para un jubilado en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó los $744.990 en marzo, y la canasta alimentaria total, que incluye alimentos y otros gastos, llega a los $973.633 si la vivienda no está alquilada. Esto genera una situación muy difícil para quienes dependen solo de su jubilación.
El regreso al mercado laboral: una necesidad, no una opción
Pero no solo los jubilados sienten el peso de esta crisis. La situación se refleja en las filas que se formaron días atrás en un frigorífico de la ciudad de Moreno. Allí, más de 10 cuadras de personas aguardaban bajo la lluvia para conseguir uno de los 60 puestos de trabajo disponibles. La escena fue impactante: en la fila había desde jóvenes en busca de su primer empleo, hasta jubilados y personas despedidas que necesitan ingresos adicionales. Desde la empresa contaron que recibieron más de 4.000 currículums y que fue fuerte ver a hombres y mujeres de 60 años, con miradas cansadas, buscando volver a trabajar.
Este fenómeno muestra una tendencia cada vez más frecuente en Argentina: adultos mayores que vuelven a la búsqueda de empleo porque la jubilación ya no alcanza para cubrir los gastos diarios. La realidad es dura y obliga a muchos a reinventarse para sobrevivir.
¿Cuánto necesitan realmente los jubilados?
La jubilación mínima, con sus $473.174,10, parece mucho en términos absolutos, pero en la práctica no alcanza para cubrir los gastos básicos. La canasta básica de un hogar de jubilados en Buenos Aires se ubica en casi $745.000, mientras que la total, incluyendo alimentación, vivienda y otros gastos, supera los $973.000. La diferencia se vuelve insostenible para quienes viven solo con esa jubilación y, en muchos casos, sin ingresos adicionales.
El impacto en las familias y en la economía familiar
La situación económica también se refleja en la morosidad de las familias. En marzo, alcanzó el 11,5%, el nivel más alto desde 2004. Esto significa que muchas familias no logran pagar sus cuentas a tiempo y recurren a financiamiento, que a la larga se vuelve una carga más pesada.
El mercado laboral en movimiento: más adultos mayores trabajando y en qué roles
El fenómeno de los jubilados que trabajan se refleja en las cifras. A fines de 2025, había aproximadamente 686.000 personas mayores de 65 años ocupadas en todo el país, lo que representa el 5,1% del total de trabajadores. Aunque parezca poco, el crecimiento es notable: en 2016, esa cifra era solo del 4,5%. Además, la tasa de actividad de los mayores de esa edad alcanzó un récord del 18,9%, y la de empleo, el 18,1%.
¿Por qué tantos adultos mayores están trabajando? La respuesta está en que necesitan más ingresos para vivir. La mayoría de ellos, casi la mitad, son cuentapropistas, es decir, trabajan por cuenta propia. Este grupo creció en los últimos años, alcanzando el 48,1% del total de mayores de 65 que trabajan, un récord en la serie que empezó en 2016.
El trabajo por cuenta propia no siempre es una elección. Muchos lo ven como una estrategia para sobrevivir, en un contexto donde las jubilaciones no alcanzan y el empleo formal escasea.
¿En qué sectores trabajan más los jubilados?
Los rubros donde más se concentran estos adultos mayores son la construcción, el comercio y las actividades jurídicas y contables. La construcción, por ejemplo, concentra el 12,7% de los cuentapropistas mayores de 65 años, con un aumento del 74,6% respecto a 2016. El comercio de alimentos, bebidas y tabaco también creció muchísimo, en un 167,2%. Además, actividades jurídicas y contables suman un 7,8% del total, con un crecimiento del 280,5% desde 2016.
Por otro lado, el trabajo asalariado en ese grupo se volvió más precario. La informalidad aumentó y hoy más de la mitad de los mayores de 65 que trabajan lo hacen sin aportes ni registros formales. La informalidad pasó del 47% en 2016 al 55,7% en 2025. Solo en el último año, los empleos formales cayeron un 11%, mientras que los informales crecieron más del 21%.
¿Qué revela todo esto? La realidad del mercado laboral y la economía familiar
Las largas filas en el frigorífico son solo una muestra de cómo la gente, especialmente los jubilados, está luchando por mantenerse a flote en un escenario donde las oportunidades formales cada vez escasean y las jubilaciones no alcanzan para vivir dignamente. La crisis económica y la inflación siguen haciendo que muchos tengan que buscarse la vida en trabajos que antes no consideraban, o que simplemente necesitan para no caer en la pobreza.
En definitiva, esta historia refleja una realidad dura, pero que también invita a pensar en los cambios que necesita la economía y las políticas sociales para cuidar a quienes, después de toda una vida trabajando, ahora deben volver a luchar por su sustento.




