¿Qué pasa con la secuela de la película que marcó época?

¡Por fin! Después de veinte largos años, los fanáticos de El diablo viste a la moda pueden celebrar: la secuela ya está en los cines. La película que convirtió a Meryl Streep en un ícono y lanzó las carreras de Anne Hathaway y Emily Blunt vuelve con toda su fuerza, aunque con algunos cambios y novedades que vale la pena destacar.

¿Por qué tardó tanto en llegar?

La primera parte, estrenada en 2006, se convirtió en una película de culto. Pero, ¿qué pasó con la segunda? La razón principal parece ser que, con el paso de los años, el guion tuvo que actualizarse y adaptarse a la realidad actual. Además, seguramente influye el tema del dinero: pagar los cachets de las estrellas y mantener la calidad no es tarea sencilla, y quizás eso frenó la producción durante un tiempo.

¿De qué trata la secuela?

La historia sigue a Andy Sachs (Anne Hathaway), quien en esta segunda parte ya es una periodista reconocida y premiada. Sin embargo, la vida le da un giro cuando, justo antes de recibir un importante premio en Nueva York, se entera de que la despidieron por un mensaje de texto. La noticia llega a todos sus compañeros, y Andy vuelve a la redacción de la revista Runway para limpiar su imagen tras una publicación polémica que apoyaba a una marca que, en secreto, trabajaba con talleres clandestinos.

Por su parte, Miranda Priestly (Meryl Streep), la poderosa editora en jefe, ya no está en la cima del poder. Ahora, la vemos en un proceso de cambio, con un posible ascenso en el aire, mientras que Emily Blunt, quien interpretó a la secretaria personal de Miranda en la primera película, ahora tiene un rol más importante en la marca Dior, una de las patrocinadoras de la revista.

¿Qué hay de Nigel y los diseños?

El querido Nigel, que en la primera parte siempre estuvo firme a pesar de los malos tratos de Miranda, sigue en la historia, aunque en un rol secundario. La película trae más looks y prendas que la anterior, y la moda se vuelve casi un personaje más en la trama. Hasta aparece Lady Gaga interpretándose a sí misma, cantando un tema especialmente compuesto para la película.

¿Qué se mantiene y qué cambia?

La película mantiene la esencia del original: el juego de poder, las traiciones y el papel de la moda en los medios. Pero en esta secuela, el tono es un poco más serio, con menos humor y más enfoque en la dinámica del poder y las decisiones que toman las protagonistas.

También, hay cambios en las relaciones. Por ejemplo, Nate, el novio de Andy en la primera película, ya no aparece, y la historia muestra a Andy hasta congelando óvulos, un detalle que refleja su crecimiento y las decisiones que tomó en estos años.

¿Y qué pasa con el final?

El cierre del filme original mostraba a Andy renunciando y dejando la revista en una especie de victoria personal. Pero la secuela nos lleva por otro camino: Andy vuelve a Runway para arreglar su imagen y seguir en la lucha, mientras Miranda, con sus ambiciones, todavía está en el centro de la escena. La historia deja abierta la posibilidad de que el poder y la moda sigan siendo protagonistas de nuevas historias.

¿Es solo más de lo mismo?

La secuela trae lo que todos esperaban: más moda, más drama y más poder. Aunque algunos quizás esperaban un tono más humorístico, la película apuesta por una visión más madura y actualizada de los temas que hicieron famosa a la original. Además, la presencia de figuras como Lady Gaga le da un toque moderno y atractivo para los que disfrutan de la moda y la cultura pop.

¿Vale la pena verla?

Si te gustó la primera, seguramente esta secuela será un buen plan para pasar el rato. Tiene todos los ingredientes que la hicieron un éxito: personajes carismáticos, un guion que mezcla moda y poder, y la nostalgia de los veinte años que pasaron desde la primera parte. La pregunta ahora es: ¿cuántos fans se animarán a volver a la sala para seguir disfrutando de esta historia?