El presidente hincha y su apuesta por el fútbol

En 1990, Argentina estaba en plena preparación para su próximo Mundial en Italia. Pero no todo fue solo política y discursos; también hubo un toque muy personal: el expresidente Carlos Saúl Menem, fanático del fútbol y especialmente hincha de River Plate, hizo lo que pocos hubieran imaginado en la cima del poder. Su pasión por el deporte lo llevó a involucrarse en una polémica que estuvo a punto de cambiar el rumbo de la selección argentina.

Una cena que generó revuelo 🔥

El 17 de abril de 1990, a solo 52 días del inicio del Mundial, Menem invitó a comer a Ramón Ángel Díaz, uno de sus jugadores favoritos y también riojano, en la Quinta de Olivos. La reunión no fue casual: lo que parecía un simple asado terminó siendo un momento de tensión y debate sobre quién debería estar en la lista final del equipo nacional. En esa cena también participaron figuras como Julio Humberto Grondona y Fernando Galmarini, fortaleciendo el clima de discusión y respaldo a la idea de Menem.

El intento de influir en la selección 🏆

Antes de esa cena, Menem ya había puesto el tema en la agenda pública. Apenas asumido en julio de 1989, no dudó en mostrarse como un hincha más y en hacer su jugada: en un evento en Vélez, con Diego Maradona y Bilardo presentes, se animó a jugar un partido amistoso con la camiseta número 5. Pero su verdadera apuesta fue su opinión sobre el Mundial y los jugadores seleccionados.

El presidente habló públicamente en febrero y marzo de 1990, criticando la ausencia de Ramón Díaz en la lista final. Para Menem, era un error imperdonable no convocar al riojano, que en ese momento brillaba en Italia y en Francia. La polémica fue creciendo, y muchos en el mundo del fútbol no tardaron en responderle: algunos le recordaron que Bilardo, el técnico, tenía sus propias razones para decidir quién iba y quién no.

¿Qué pensaba Maradona? 🤔

El propio Diego Maradona, en una entrevista en Radio Mitre, no se quedó callado y expresó que a Menem le convenía dejar en paz esas decisiones técnicas. Para el 9, el presidente no debería meterse en el armado del equipo y mucho menos en las decisiones que tomaba Bilardo. Además, Maradona dejó en claro que no quería que Ramón Díaz fuera convocado solo por presión política, sino por mérito deportivo.

El declive en el rendimiento y las críticas 💔

La tensión no solo quedó en las palabras. Desde la fase final de la Copa América en 1989, Argentina empezó a mostrar un rendimiento pobre en los partidos oficiales. Hasta el Mundial, el equipo sumó siete partidos sin marcar goles, un récord preocupante. Después de una derrota contra Escocia en Glasgow, Menem volvió a opinar que el equipo jugaba mal y lamentó la ausencia de Ramón Díaz, que seguía siendo figura en Europa.

La reunión en Olivos y la postura de Menem 🗣️

Finalmente, en esa cena del 17 de abril, Menem buscó aclarar sus intenciones. En la conferencia de prensa posterior, aseguró que la invitación fue solo para hablar de fútbol, no para presionar. También defendió a Bilardo y a su decisión de no convocar a Ramón Díaz, incluso contando que su propio hijo había hablado con Maradona para tratar de solucionar el conflicto, pero sin éxito.

En ese momento, Menem dejó en claro que respetaba las decisiones técnicas y que confiaba en Bilardo. La noche cerró con esa sensación de que, aunque el presidente tenía su opinión, la decisión final la tomaba el entrenador. Bilardo, por su parte, expresó que se quería quedar en Argentina y que había rechazado ofertas internacionales para continuar con su trabajo en la selección.

El debut en Italia y el final de la historia 🚀

El Mundial comenzó en Milán con una derrota inesperada ante Camerún. Argentina, con Menem en el palco, enfrentaba un torneo que parecía estar lleno de obstáculos y dudas. La polémica sobre la selección, las decisiones y las opiniones del presidente quedaron en el pasado, pero la tensión en el camino hacia Italia marcó ese verano que quedó en la memoria del fútbol argentino.