El salto de un ícono del fútbol a la actuación 🎥

Rúrik Gíslason, conocido por su paso en la selección de Islandia y por su aparición en el Mundial de Rusia 2018, ahora sorprende a todos con su papel en la película «Comer, rezar, ladrar», disponible en Netflix. ¿Quién diría que aquel mediocampista rubio, con ojos celestes y un look que recordaba a Thor, terminaría en el mundo del cine? Pero su historia no termina en la cancha y, en realidad, acaba de empezar.

Un momento de viralidad y cambio de rumbo 🌍

En el Mundial de Rusia, Gíslason se convirtió en un fenómeno global. Su parecido con un dios nórdico y su estilo llamaron la atención de millones, especialmente tras el partido contra Argentina, donde Islandia logró un empate memorable frente a la selección de Lionel Messi. En pocos días, su número de seguidores en redes sociales se duplicó y alcanzó más de medio millón, consolidándolo como uno de los jugadores más atractivos y populares de esa edición del torneo.

Pero, justo cuando parecía que su carrera iba en ascenso, decidió dar un giro radical. En 2020, anunció su retiro del fútbol, tras disputar 53 partidos con su selección y jugar en clubes como SV Sandhausen. La decisión no fue sencilla, pero él mismo explicó que tenía otros proyectos en mente.

De los goles a los negocios y la moda 🚀

¿Qué hizo entonces? Rúrik apostó por nuevas aventuras. Probó en el mundo empresarial, lanzando una ginebra premium llamada Glacier Gin, y también creó una marca de ropa urbana llamada Bökk, que reflejaba su estilo personal. Sin embargo, ninguno de estos proyectos permaneció en el mercado por mucho tiempo.

Más allá de los negocios, Gíslason empezó a trabajar como modelo. Participó en campañas publicitarias y comenzó a explorar su faceta artística. En 2021, dio su primer paso en el cine, interpretando a un villano en la comedia de acción «Cop Secret», dirigida por Hannes Thór Halldórsson, ex arquero islandés del Mundial.

El éxito en la pista de baile y el reconocimiento 🎉

El cambio más importante llegó cuando se animó a participar en «Let’s Dance», la versión alemana de un reality de baile. Su esfuerzo y talento lo llevaron a ganar la competencia junto a la bailarina Renata Lusin. La victoria en la final, bailando un tango, fue el empujón que necesitaba para consolidarse en el mundo artístico y abrirse paso en producciones europeas como «Eine Million Minuten» y «Wunderschöner».

Su carrera no pasó desapercibida. En 2025, fue reconocido en los Vienna Awards como una de las figuras emergentes del año, confirmando que su talento trasciende el fútbol.

Su papel en «Comer, rezar, ladrar» y lo que viene 🐶

Ahora, con 38 años, Gíslason protagoniza la película «Eat, Pray, Bark», estrenada en Netflix desde el 1 de abril. En la historia, interpreta a Nodon, un entrenador de perros con un perfil místico que usa tradiciones celtas para sanar vínculos entre mascotas y humanos en un campamento en los Alpes.

Este papel refleja cómo su carrera continúa en plena transformación. A pesar de haber sido un ídolo en el fútbol, eligió seguir explorando nuevos caminos y, lejos de limitarse a una sola faceta, se reinventó. La historia de Rúrik muestra que, con ganas de probar cosas nuevas, es posible construir una segunda carrera exitosa y con identidad propia.

¿Qué sigue para Gíslason? 🤔

Con una mezcla de talento, perseverancia y un toque de estrella, Rúrik Gíslason sigue demostrando que no hay límites cuando se trata de reinventarse. Desde la cancha hasta la pantalla grande, su historia inspira a quienes creen que siempre hay una segunda oportunidad para hacer lo que realmente apasiona, sin importar cuándo ni cómo. La vida, al fin y al cabo, es un gran escenario y él acaba de comenzar a actuar en la suya.