¿De qué trata el escándalo?

En medio de un auge por las inversiones en criptomonedas, un nuevo caso sacudió el mundo financiero en Argentina y otros países. Se trata del criptoescándalo llamado $LIBRA, una criptomoneda promocionada por Javier Milei, un famoso político y actual presidente en funciones, que terminó dejando a muchos inversores con pérdidas millonarias.

¿Qué pasó exactamente?

Todo empezó cuando Milei, a través de su cuenta en X (antes Twitter), publicó un tuit invitando a invertir en $LIBRA para apoyar a las pequeñas y medianas empresas argentinas. La publicación causó un impacto enorme: el valor del token subió de 0,30 a casi 5 dólares en solo unos minutos. Pero esa subida fue solo una ilusión, porque en menos de media hora, el precio se desplomó y volvió a bajar a los 40 centavos, dejando a quienes compraron en ese momento con pérdidas enormes.

Entre los afectados, hay dos ciudadanos bielorrusos, Vladislav Andreevich, de 20 años, y Sviatlana Vitalievna, de 52. Ambos denunciaron haber perdido más de 2 millones de dólares en la inversión, tras seguir el consejo de Milei en su tuit. La historia de ellos se volvió un ejemplo de cómo las inversiones en criptomonedas, si no se manejan con cuidado, pueden terminar en una estafa o en una caída abrupta de los fondos.

¿Cómo fue la inversión?

El joven Andreevich compró 90 mil tokens a un precio promedio de 2,29 dólares, y vendió todos a solo 0,46 dólares, perdiendo unos 240 mil dólares. Por su parte, Vitalievna realizó varias compras en un corto período, y al vender todo, perdió cerca de 1.7 millones de dólares. Ambos usaron billeteras digitales conocidas como Phantom, que permiten guardar criptomonedas sin necesidad de verificar la identidad del usuario, lo que genera dudas sobre quiénes son realmente los titulares.

¿Qué dice la justicia?

El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi fue quien decidió no aceptar que estos dos bielorrusos sean querellantes en la causa. La razón principal es que no puede verificar su identidad ni que los fondos perdidos sean de ellos, ya que no tienen vínculos claros con Argentina y usan billeteras sin controles de seguridad, como el proceso KYC (que verifica la identidad de los usuarios).

Además, el juez dijo que, por su nacionalidad, estos ciudadanos están en un país bajo sanciones financieras internacionales, lo que complica aún más la situación. La normativa europea, por ejemplo, prohíbe aceptar depósitos de bielorrusos por montos superiores a 100 mil euros, algo que también influyó en la decisión de no admitir a los denunciantes.

¿Qué sigue en la causa?

Desde la querella, anunciaron que apelarán la decisión del juez. Argumentan que en estas operaciones no hay un control claro de quiénes son los titulares de las billeteras digitales, y que las plataformas que se usan no verifican la identidad de los usuarios. Además, están en contacto con personas de otros países, como Colombia, Chile, Estados Unidos, Líbano y Francia, para sumar más víctimas y avanzar en la investigación.

Se calcula que, en total, las pérdidas por parte de inversores internacionales alcanzan los 5 millones de dólares. La causa en Argentina está en manos del fiscal Eduardo Taiano, que todavía no tomó ninguna medida formal en más de un año, mientras que en Estados Unidos, un grupo de afectados presentó una demanda civil contra un empresario llamado Hayden Davis, por las pérdidas en la compra del token que, en su momento, contaba con respaldo oficial.

¿Qué nos deja esta historia?

Este caso es un claro ejemplo de cómo las criptomonedas, aunque puedan parecer una inversión rápida o una oportunidad, también conllevan riesgos muy grandes. La falta de regulación y control en ciertos tipos de billeteras digitales puede facilitar que personas malintencionadas tomen ventaja de los inversores, especialmente cuando figuras públicas, como políticos, promocionan estos proyectos sin entender completamente cómo funcionan.

La historia de $LIBRA y sus afectados nos invita a ser mucho más cuidadosos y a investigar bien antes de poner nuestro dinero en cualquier inversión, especialmente en el mundo de las criptomonedas, que todavía es bastante nuevo y en muchos casos, poco regulado.