Una leyenda del tenis sin reconocimiento oficial
Guillermo Vilas, uno de los íconos más grandes del tenis argentino y latinoamericano, todavía no tiene en su haber el título oficial de número uno del ranking mundial, algo que muchos consideran una injusticia. A sus 73 años, con su salud delicada por una enfermedad neurodegenerativa, Vilas sigue siendo tema de debate en el mundo del deporte, y esta vez fue un extenista sueco quien volvió a ponerlo en la agenda: Mats Wilander.
El reclamo de Wilander y la historia detrás
Wilander, que fue número uno durante 20 semanas en los años 80, no se quedó callado y pidió públicamente que la ATP reconozca oficialmente a Vilas como el mejor del mundo en 1977. Para Wilander, cada día que pasa sin que se haga justicia es una pérdida para el tenis y una injusticia que no puede seguir sin resolverse. En diálogo con el portal especializado CLAY, el extenista sueco afirmó que si hay pruebas de que Vilas fue el número uno, negarlo sería un error histórico.
¿Qué pasó en 1977?
Vilas fue un campeón en varios torneos importantes, incluyendo Roland Garros, el US Open y el Abierto de Australia. Pero, en realidad, el asunto de su lugar en el ranking tiene más matices. En ese entonces, la forma de calcular los puestos era diferente a la actual. En lugar de sumar puntos, se usaba un sistema que dividía el total de puntos por la cantidad de torneos jugados, y así se sacaba un promedio.
Por este método, Vilas quedó en segundo lugar en 1975, detrás de Jimmy Connors, aunque muchos creen que el argentino fue el auténtico número uno ese año. La diferencia radicaba en cómo se interpretaban los datos, y por eso la ATP no le otorgó oficialmente ese puesto a Vilas en su momento.
¿Y la investigación que respalda a Vilas?
Un periodista argentino, Eduardo Puppo, dedicó diez años a investigar este tema y presentar pruebas que respaldan la postura de Vilas. Incluso, envió una solicitud formal a la ATP para que revisaran ese año y reconocieran retroactivamente su liderazgo en 1977. La investigación fue tan sólida que incluso llegó a ser parte de un documental en Netflix, titulado «Serás lo que debes ser o no serás», donde se detallan estos reclamos y las pruebas que lo respaldan.
¿Qué pasa con el reconocimiento en la categoría femenina?
Este caso no es único. En 2007, la WTA, la organización que rige el tenis femenino, reconoció retroactivamente a Evonne Goolagong como número uno en 1977, por delante de Chris Evert. Sin embargo, la ATP todavía no hizo ese reconocimiento oficial a Vilas, a pesar de las evidencias y del reclamo de Wilander y otros especialistas.
¿Por qué importa esto?
Más allá de los números y las clasificaciones, esto es también una cuestión de justicia para un deportista que dejó una huella gigante en la historia del tenis. Vilas fue un pionero y un ejemplo para muchos, y que su figura sea reconocida oficialmente sería un reconocimiento justo a su carrera y a su legado.
¿Qué sigue ahora?
El reclamo sigue abierto y, con Wilander metiendo presión, la esperanza de que la ATP revise los datos y rectifique su decisión todavía vive. La historia de Vilas no solo es la de un gran tenista, sino también la de un ejemplo de cómo las decisiones del pasado pueden seguir generando debates en el presente. Ojalá, pronto, ese reconocimiento llegue y la historia sea escrita con justicia.




