¿Qué pasa con la confianza de las empresas en Argentina?
Durante el segundo trimestre de 2026, la confianza de las empresas en Argentina mostró una pequeña mejora. Según la Fundación Observatorio Pyme, el índice subió 2,7 puntos, llegando a los 43 puntos. Aunque todavía está lejos de los niveles previos a la crisis, este dato indica que las expectativas están mejorando, pero sin que eso signifique una reactivación total.
Por ejemplo, la industria manufacturera, que incluye fábricas y producción, tuvo un salto importante: aumentó más de 10 puntos y alcanzó los 44,3. Sin embargo, aún está un poco por debajo de lo que era en 2025. Esto refleja que, aunque hay un mejor ánimo, todavía no hay un crecimiento sólido en la producción ni en el empleo.
¿Qué significa esto para las empresas?
La confianza es clave porque influye en las decisiones de inversión y contratación. Cuando los empresarios esperan que las cosas mejoren, tienden a gastar más en sus negocios, pero en este caso, la disposición a invertir todavía está débil. El índice que mide las ganas de invertir cayó un poco en el trimestre, bajando a 34,6 puntos, y eso muestra que muchas empresas aún están conservadoras, sin querer arriesgar mucho.
Además, la industria sigue usando solo el 58,4% de su capacidad instalada. Esto quiere decir que hay mucho espacio ocioso, con más del 40% de la maquinaria o inventarios sin usar. Es una señal de que, aunque la confianza mejora, todavía no hay un impulso fuerte para producir más o contratar.
¿Qué pasa con la economía y la producción?
Los datos del PMI-PYME, un indicador que mide la salud de las pequeñas y medianas empresas, muestran que aún estamos en territorio de contracción. Los cinco componentes que lo integran están por debajo de los 50 puntos, que es el umbral que indica expansión. La cartera de pedidos, por ejemplo, está en 42,6 puntos, lo que significa que la demanda todavía no repunta.
La producción también muestra signos de desaceleración, con 45,4 puntos, y el empleo en las empresas pequeñas y medianas sigue siendo bajo, con 44,7 puntos. Esto indica que aún hay más empresas reduciendo personal que contratando nuevos empleados.
¿Y qué pasa con los insumos y los plazos?
El stock de insumos, que son las materias primas y materiales que usan las empresas, está en su nivel más bajo en los últimos meses, con 39,4 puntos. Esto puede ser una señal de que las empresas están siendo cautelosas y no quieren acumular inventarios, o que aún no ven una demanda fuerte para aumentar sus compras.
Por otro lado, los tiempos de entrega de los proveedores están cerca de los 49 puntos, lo que indica que los plazos se están alargando un poco. En algunos casos, esto puede reflejar que la demanda empieza a presionar la cadena de suministro, aunque todavía no en exceso.
¿Qué avances trae el gobierno?
En el ámbito político, el intendente de Buenos Aires, Jorge Macri, está finalizando los detalles de un decreto que pondrá en marcha el RIMI CABA, un programa que busca beneficiar a las pymes con incentivos fiscales. Entre los beneficios, se espera que las pequeñas y medianas empresas puedan ahorrar en impuestos y así tener más recursos para invertir y crecer.
Además, se están analizando cuánto podrían ahorrar estas empresas en un año si aprovechan beneficios del RIMI, junto con otros instrumentos como el RIFL y el FAL. Aunque todavía falta que se oficialice, la intención es incentivar a las pymes a que confíen y aumenten su inversión.
¿Qué significa todo esto?
En resumen, aunque hay una pequeña mejoría en la confianza y en el ánimo de las empresas, todavía no hay una recuperación sólida. La industria y el empleo siguen en niveles bajos, y las empresas permanecen cautelosas, usando menos de la mitad de su capacidad y con una inversión aún en pausa.
Es un momento donde las expectativas son positivas, pero todavía falta que esto se traduzca en decisiones concretas, como aumentar la producción o contratar más empleados. La buena noticia es que el gobierno está buscando herramientas para apoyar a las pymes, que son clave para la economía del país.



