El radicalismo en crisis: de la gloria a una sombra difusa ⚠️
El partido radical, que alguna vez fue uno de los pilares de la política argentina, está atravesando uno de sus momentos más difíciles desde el regreso de la democracia. Para ponerlo en perspectiva, en 2003, Leopoldo Moreau logró apenas un 2,3% en las elecciones presidenciales, una cifra que, según los analistas, sería la segunda peor en la historia del radicalismo post-dictadura. Pero esa pérdida de apoyo no es solo un dato: revela un declive que impacta en toda la estructura del partido.
En los años 90, la UCR tenía más de 140 diputados nacionales. Hoy, esa cifra se redujo a solo 12. La fragmentación interna y la pérdida de liderazgo han dejado al partido en varias partes, sin un rumbo claro. De esos 12 diputados, la mayoría representan a diferentes facciones o alianzas, como Provincias Unidas, liderada por Martín Lousteau, y algunos otros todavía con vínculos inciertos.
¿Qué pasa en el Congreso?
En el Senado, la UCR mantiene solo 10 legisladores, pero algunos políticos creen que si logran un acuerdo con otros bloques, podrían alcanzar los 35 votos y casi conseguir el quórum propio, algo que sería un logro en un escenario de tanta fragmentación. Sin embargo, la falta de liderazgo y la división interna dificultan que el partido pueda actuar con fuerza y coherencia en el Congreso.
¿Quién manda en la interna radical?
El panorama para definir quién será el próximo presidente del Comité Nacional de la UCR está dividido. Por un lado, hay una corriente moderada que prefiere acompañar las iniciativas del Gobierno, y por otro, un sector más reticente y crítico. En una reunión previa al plenario, en un hotel cercano al Obelisco, se encontraron figuras como Gerardo Morales, Martín Lousteau, Gustavo Valdés y Alfredo Cornejo para debatir el rumbo del partido.
En ese encuentro, Valdés y Cornejo mostraron su desacuerdo con Lousteau, principalmente por diferencias en cómo ven el éxito del gobierno de Javier Milei, que todavía está en sus primeras semanas. Morales, en cambio, afirmó que contaba con el apoyo de la mayoría de los delegados y cerró la discusión en ese sentido.
¿Qué opinan los distintos líderes?
Cornejo defiende la idea de que la UCR debe mantener su independencia y tener bloques propios, sin alianzas automáticas con otros sectores como La Libertad Avanza (LLA) o Provincias Unidas. Aunque apoyó algunas reformas del Gobierno, también dejó en claro que no quiere formar parte de un interbloque con Milei ni con otros actores políticos que puedan limitar su autonomía.
Por su parte, Gustavo Valdés, gobernador de Corrientes, tuvo una postura un poco diferente. Aunque no firmó una alianza con Milei en su provincia, por presiones de dirigentes como Karina Milei y Lule Menem, quedó algo más distante de los libertarios. Además, en su relación con Provincias Unidas, el oficialismo local ve cierta tendencia a una postura más crítica, aunque aún sin definir una estrategia clara.
El futuro y las alianzas 🔮
En medio de la confusión, algunas voces dentro del radicalismo piensan en la posibilidad de que el partido vaya a una interna presidencial en 2027, con Milei en lugar de Mauricio Macri, en un intento de renovar su liderazgo. Pero si Milei no logra mantener sus niveles de apoyo, la UCR podría buscar una alternativa más centrada, lejos de los extremos del espectro político.
Lo cierto es que Milei no ve con buenos ojos a los radicales. En privado, el presidente ha llegado a decir que no tiene amigos dentro del partido y ha cuestionado la visión del Estado que promovió Raúl Alfonsín. Además, en su entorno se pensó en formar una coalición que incluyera a sectores del radicalismo y del peronismo, con el objetivo de fortalecer su proyecto.
¿Qué se viene?
El partido radical, que fue un actor clave en la historia política argentina, ahora enfrenta su mayor desafío: reconstruir su identidad y definir un rumbo en medio de la fragmentación. La elección del próximo presidente del Comité Nacional será una muestra clara de hacia dónde quieren ir. Mientras tanto, las internas y las alianzas seguirán marcando el pulso de un partido que busca volver a tener protagonismo, aunque todavía no está claro si logrará superar esta crisis con éxito.




