Un gigante en nuestras aguas: ¿Qué está pasando?

El USS Nimitz, uno de los portaaviones más grandes y antiguos de Estados Unidos, acaba de entrar en la Zona Económica Exclusiva de Argentina tras cruzar desde Chile por el Estrecho de Magallanes. Este gigante de 333 metros de largo y casi 100 mil toneladas de peso, con capacidad para operar decenas de aviones, ahora navega frente a nuestras costas, específicamente cerca de Puerto Deseado, en Santa Cruz.

Pero, ¿por qué un buque de estas dimensiones y potencia está en nuestras aguas? La respuesta tiene que ver con una serie de ejercicios militares conjuntos que las armadas de EE.UU. y Argentina están realizando en diferentes lugares del país, incluyendo las áreas frente a Trelew, Necochea y Mar del Plata. Estos ejercicios, llamados Passex 2026, son parte de una serie de maniobras que buscan mejorar la cooperación y preparación conjunta en temas de búsqueda, rescate, ataque y defensa.

¿Qué implica esta presencia militar?

Que un portaaviones como el Nimitz esté en la región no es algo que pase todos los días. La visita forma parte de una estrategia de Washington para mostrar presencia y disuasión en la región, en un contexto donde China también tiene intereses en América Latina. La llegada del Nimitz y el despliegue de otras unidades navales estadounidenses buscan fortalecer las relaciones con países aliados y demostrar su capacidad militar en la zona.

Además, esta presencia no solo tiene un aspecto militar, sino también político. La visita del Nimitz llega en un momento en que Argentina está en plena etapa de debate político, con el presidente Javier Milei por un lado y la discusión sobre su futuro en el Congreso. De hecho, Milei fue invitado por el embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Peter Lamelas, a embarcarse en la nave, un gesto que refleja la cercanía y alineación política con Washington.

¿Y qué pasa con Milei?

Por ahora, no hay confirmación oficial de que el presidente argentino suba al portaaviones. Aunque se sabe que podría hacerlo en los próximos días, la visita aún no está segura por motivos de seguridad. Lo que sí está confirmado es que el 30 de este mes, en un acto frente a Mar del Plata, el ministro de Defensa, Carlos Presti, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare, y el comandante de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, abordarán el Nimitz.

Por otra parte, Milei tiene en agenda un discurso importante en el Congreso, donde su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, dará un informe y responderá preguntas sobre varias cuestiones, incluyendo la investigación judicial relacionada con su patrimonio. La presencia del mandatario en esa actividad será clave y, por eso, la eventual visita al portaaviones aún no está confirmada.

¿Qué otros países participan en estos ejercicios?

El despliegue del USS Nimitz no es un hecho aislado. Esta operación forma parte de una serie de ejercicios internacionales en los que participan varios países de la región bajo el nombre de Southern Seas 2026. La Argentina también se sumó con su propio ejercicio, llamado Passex, que fue aprobado por un decreto presidencial para garantizar su realización pese a posibles obstáculos legislativos.

En estos ejercicios, además del Nimitz, participan buques de la Armada Argentina, como el destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales, que zarparon desde Puerto Belgrano para integrarse a la maniobra. En total, unas seis unidades navales argentinas y estadounidenses están trabajando juntos, con el objetivo de fortalecer las capacidades militares de ambos países.

¿Qué tiene en común el Nimitz con otros buques?

Este portaaviones, en servicio desde 1975 y con un despliegue previsto hasta principios de 2027, utiliza reactores nucleares para generar energía, lo que le permite mantenerse en operación sin reabastecer combustible durante aproximadamente 20 años. Gracias a su avanzada tecnología, puede alcanzar velocidades superiores a los 56 km/h y operar una gran cantidad de aviones en su cubierta.

El Nimitz, con su enorme tamaño y potencia, simboliza la capacidad militar de EE.UU. en la región y su intención de mantener una presencia activa en América Latina, en un momento donde la geopolítica mundial está en constante cambio.