Un crimen que impactó a todos en Pilar

El jueves pasado, en un fallo histórico, Rosalía Soledad Paniagua, de 36 años, fue condenada a prisión perpetua por el asesinato del ingeniero Roberto Wolfenson, de 71 años, ocurrido el 22 de febrero de 2024 en su casa del barrio privado La Delfina, en Pilar. La sentencia se dictó en el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de San Isidro, en una decisión unánime que cerró un capítulo oscuro en una de las zonas más exclusivas de la provincia.

¿Qué pasó realmente ese día? 🔍

El crimen desató una larga investigación que, tras más de un mes, reveló detalles escalofriantes. Wolfenson fue hallado en su habitación, tendido en el suelo, con signos de haber sido estrangulado con un lazo. La autopsia confirmó que murió por asfixia, tras una pelea que, según la fiscalía, fue provocada por un robo que salió mal.

La empleada doméstica, que en ese momento reemplazaba a la que estaba de vacaciones, fue la primera sospechosa. Había comenzado a trabajar en la casa el 2 de febrero y, días antes del crimen, el propio Wolfenson le había pedido que no regresara, ya que había terminado su período de contratación. Pero ella seguía en el lugar, y esa tarde, tras un forcejeo, se dio una pelea que terminó con la muerte del ingeniero.

¿Qué dijeron los protagonistas? 🗣️

En su declaración, Paniagua aseguró que no quería matar a Wolfenson, sino que todo fue un accidente. Contó que ella solo quería robarle el celular, ya que la señora, la viuda Graciela Orlandi, le había pedido que lo hiciera para saber en qué estaba su esposo. La mujer admitió que en ese día robó varios objetos de la casa, como un celular, un parlante, dinero en efectivo y otras pertenencias, con la intención de evadir la justicia.

Por otro lado, la acusación sostiene que Paniagua utilizó un lazo para asfixiar al ingeniero con la intención de facilitar su fuga y esconder el robo. El fiscal también propuso que se investigue al pareja de Paniagua, Miguel Villasboa, por posible encubrimiento o participación en el robo, ya que también hubo indicios de que estuvo involucrado en el contexto del crimen.

La pelea y el homicidio: ¿cómo fue? 🤔

Según los testimonios, la situación se complicó rápidamente. La empleada contó que la discusión empezó cuando Wolfenson la sorprendió con el celular en mano, y ella, en un intento de escapar, se defendió. En ese forcejeo, la mujer admitió que le causó lesiones a Wolfenson con un collar y la cadenita que llevaba, en un desesperado intento por salir de la pelea. Sin embargo, la fiscalía argumenta que fue un acto premeditado para ocultar el robo y que la intención final fue quitarle la vida.

El debate en el juicio ⚖️

Durante el juicio, la defensa de Paniagua sostuvo que ella no tuvo intención de matar, sino que la víctima la atacó primero. Aseguraron que ella solo quería robar el teléfono y que todo fue un accidente. Pero la fiscalía no aceptó esa versión y pidió que se la condene por homicidio calificado y robo, señalando que la evidencia muestra que la muerte fue un acto deliberado para proteger sus propios intereses.

También se discutió el tema de la alevosía, un agravante que, si se hubiera aceptado, habría significado una condena más severa, pero los jueces decidieron rechazar esa petición. La sentencia fue, por unanimidad, la máxima prevista en estos casos: prisión perpetua.

¿Qué sigue? 🔎

Además de la condena, los jueces ordenaron investigar a Miguel Villasboa, la pareja de Paniagua y padre del hijo menor, por posible participación en el encubrimiento o en el robo. La causa también resaltó las irregularidades en el trabajo del médico legista Marcelo Rodrigué, quien fue duramente cuestionado por su proceder en la autopsia.

El caso quedó marcado por su crudeza y por la tensión en torno a las motivaciones del crimen. La familia Wolfenson, especialmente los hijos de la víctima, expresó su dolor y la esperanza de que la justicia sea realmente efectiva. Esteban Wolfenson, uno de ellos, manifestó que, si bien siente que la condena es un paso importante, todavía no puede creer del todo en lo que pasó. «Es una tragedia que deja a un hijo pequeño sin su papá, y a nosotros con muchas dudas», comentó.

Un final que genera reflexión

Este caso vuelve a poner en evidencia cómo los conflictos internos y las malas decisiones pueden terminar en tragedia. La historia de Wolfenson y Paniagua deja muchas preguntas abiertas, pero también refuerza la importancia de la justicia y la necesidad de prevenir estos hechos. La condena a Rosalía Paniagua marca un límite claro: la violencia y el crimen tienen consecuencias, y la justicia no se detiene ante nada.