Un caos en el Congreso: ¿quiénes son los responsables? 🕵️‍♂️

La protesta contra la reforma laboral en el Congreso dejó más que solo debates y voces en las calles: también hubo momentos de violencia que complicaron aún más la situación. El Gobierno decidió hacer visibles a los responsables, identificando a cuatro hombres que participaron en los incidentes más graves, especialmente en el momento en que armaron bombas molotov y las lanzaron contra la policía.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, fue la encargada de difundir sus identidades en sus redes sociales. Mostró fotos, datos y hasta una carpeta con toda la información que la Justicia y la Policía Federal recopilaron sobre estos individuos, prometiendo que serán buscados y detenidos. La intención es clara: no quieren que queden impunes, y aseguran que van a ir a por ellos.

¿Quiénes son los identificados? Conoce a los protagonistas 🕵️‍♀️

  • Matías Enzo Roldán: Tiene 27 años, es de Tucumán y fue visto en la trinchera armando molotovs. Tiene un tatuaje en el brazo izquierdo que ayudó a los investigadores a confirmarlo. Se sabe que no tiene trabajo estable.
  • Denis Alejandro Figueredo: Tiene 20 años, es de Ciudad Evita, La Matanza, y fue filmado lanzando piedras a la policía. Trabaja en la construcción y fue visto muy cerca del lugar de los incidentes. Fue identificado por cámaras de C5N.
  • Federico Alberto Mazzagalli: Con 42 años, vive en Caballito y se dedica al diseño de ropa y artes audiovisuales. A pesar de definirse como «humanista» y expresar en redes su rechazo a la violencia, fue visto en la trinchera de las molotov. En sus publicaciones en redes sociales, se manifestó en contra de la reforma y apoyó causas relacionadas con Cristina Kirchner y el juicio político a Milei.
  • Patricio Hernán Castellán: Tiene 33 años, es de Lomas de Zamora, y trabaja como mecánico y vendedor de artículos de cuero. Fue filmado en los incidentes y en una entrevista, lanzó una teoría conspirativa, acusando a Jeffrey Epstein, el empresario pederasta, como «jefe de Milei».

¿Qué dice el Gobierno? La denuncia y las amenazas 💥

La ministra Monteoliva afirmó que estos cuatro son los primeros identificados de un grupo que buscaba desestabilizar el país. Aseguró tener pruebas y que ya enviaron toda la información a la Justicia para avanzar con las detenciones. En su video, expresó con firmeza: «Se acabó la impunidad. Las hacen, las pagan».

Por su parte, el Ministerio de Seguridad presentó una denuncia penal por delitos que califican como «rasgos terroristas». La acusación incluye atentado contra el orden constitucional, resistencia a la autoridad, lesiones graves y daños, todo con el objetivo de generar miedo y desestabilizar el poder legislativo.

¿Qué pasó en la protesta? El saldo de la violencia 🚓

Durante la marcha, la policía reportó que cuatro agentes resultaron heridos y que al menos 43 personas fueron detenidas. De esas detenciones, 20 fueron de la Policía de la Ciudad y 23 de la Policía Federal, que también arrestó a otros 27 en controles en estaciones de trenes. Muchos de los arrestados tenían vínculos con grupos que rodeaban al diputado kirchnerista Juan Grabois.

El episodio más violento ocurrió en las cercanías del Congreso, donde se lanzaron objetos contundentes, bombas molotov y se destruyeron bienes públicos, como las veredas, que luego usaron como armas. La denuncia del Gobierno los señala como responsables de un acto que atentó contra la democracia y la seguridad del país.

¿Qué sigue? La justicia en marcha ⚖️

El responsable de la seguridad del Ministerio, Manuel Franco, advirtió que estos hechos no quedarán impunes. La Justicia ya trabaja en las investigaciones y en la identificación de todos los que participaron en estos hechos. La idea es que estos violentos asuman las consecuencias de sus acciones, en un momento donde la tensión política y social está al límite.

En definitiva, el gobierno dejó en claro que no tolerará ningún intento de desestabilización y que los responsables serán llevados ante la ley. La lucha contra la violencia en las protestas sigue siendo prioridad, y este caso marca un paso importante en esa dirección.