Un vistazo a la situación de Nahuel Gallo

Desde que Nahuel Gallo, un gendarme argentino, fue detenido en Venezuela en diciembre de 2024, su historia ha generado mucha incertidumbre y preocupación. Lo que se sabe oficialmente es que Gallo ingresó a Venezuela desde Colombia con la intención de visitar a su esposa y su hijo pequeño. Sin embargo, días después, fue acusado por las autoridades venezolanas de participar en planes conspirativos y acciones desestabilizadoras, con supuestos vínculos con grupos internacionales de derecha.

El Ministerio Público venezolano, a finales de diciembre, informó que Gallo había sido procesado por cargos relacionados con terrorismo y desestabilización, sin que se conozca su paradero exacto desde entonces. Las imágenes que circularon en enero de 2025 mostraban al argentino en un patio, pero un testimonio clave revela que esas grabaciones habrían sido manipuladas.

Lo que dice un exreo sobre su situación 🕵️‍♂️

Camilo Castro, un ciudadano francés que también estuvo preso en Venezuela y fue liberado en noviembre de 2025, reveló detalles impactantes sobre Gallo y otros detenidos extranjeros. Castro compartió celda con Gallo en la cárcel El Rodeo 1 y, tras su salida, se dedicó a investigar la situación de los presos políticos en ese país.

Según Castro, Gallo está solo en su celda, sin compañeros, y en condiciones muy duras. Además, afirmó que lo someten a falsos procesos judiciales en plena madrugada, con jueces disfrazados y personas con gorra negra que parecen actuar como actores en una especie de montaje. Castro también explicó que Gallo fue obligado a filmar videos y fotos, y que nunca pudo tener contacto con su familia o con la embajada argentina, lo que para él constituye una forma de tortura mental.

¿Qué cambió en la cárcel?

El francés señaló que, desde el 3 de enero, la presión sobre Gallo y otros extranjeros en la cárcel aumentó considerablemente. La tensión creció y la comunicación se volvió casi imposible. Castro afirmó que Gallo y otros detenidos están siendo víctimas de un trato que viola sus derechos, con una obsesión particular por el argentino.

“Lo que yo sé es que últimamente Agustín (Gallo) ha tenido momentos difíciles, psicológicamente. Solo imagínate, estar encerrado en una celda de dos metros por tres”, contó Castro desde Francia. La situación es tan dura que Castro considera que el régimen venezolano busca debilitarlos psicológicamente, en medio de un escenario de tensión creciente en la cárcel.

¿Por qué fue detenido Gallo?

Según los registros oficiales, Gallo ingresó a Venezuela con la intención de visitar a su familia, pero fue detenido en la frontera con Colombia. El régimen de Nicolás Maduro lo acusó de conspirar contra el gobierno y de tener conexiones con grupos que supuestamente querían desestabilizar la nación. Estas acusaciones, sin pruebas claras y sin que Gallo tenga un juicio transparente, han sido duramente criticadas por organizaciones de derechos humanos.

El gobierno venezolano también afirmó que Gallo participaba en actividades que buscaban derrocar al régimen, pero las versiones de Castro y otras fuentes sugieren que todo pudo haber sido un montaje para justificar su detención y mantenerlo aislado.

El impacto en la familia y la comunidad internacional 🌎

La detención de Gallo generó preocupación en su familia y en las autoridades argentinas. La falta de contacto, la ausencia de visitas y la poca información oficial alimentan la incertidumbre sobre su estado de salud y su bienestar. La comunidad internacional ha pedido mayor transparencia y un proceso justo para Gallo, pero hasta ahora, las autoridades venezolanas mantienen el silencio.

En medio de este escenario, Castro, que también sufrió la misma situación, logró salir del país y volver a Francia. Desde allí, ha dado su versión de los hechos y ha denunciado las violaciones a los derechos humanos en las cárceles venezolanas.

¿Qué sigue ahora?

La historia de Nahuel Gallo sigue siendo un símbolo de la tensión política y los abusos en Venezuela. Mientras tanto, organizaciones internacionales y países como Argentina continúan presionando para que se esclarezca su situación y se garantice un juicio justo. La esperanza es que, con la presión internacional y la voz de quienes vivieron la misma experiencia, algo cambie y Gallo pueda recuperar su libertad y su vida normal.

Por ahora, la historia de este gendarme y las revelaciones de un exreo nos dejan una pregunta abierta: ¿hasta cuándo se respetarán los derechos humanos en estos casos tan delicados? La respuesta, quizás, solo la tendrán los próximos capítulos de esta historia.