Un gobierno sin cargos garantizados, pero con excepciones
En un escenario político donde casi nadie parece tener un puesto asegurado, hay un nombre que se mantiene firme: Damián Reidel. Este experto en economía y física, con estudios en Harvard y Chicago, no es solo un asesor más. Su cercanía con el presidente Javier Milei le ha dado una protección especial, y sus opiniones en redes sociales suelen ser motivo de atención y debate.
El escándalo en Nucleoeléctrica: licitaciones sospechosas y suspensiones ⚠️
El centro de la polémica está en Nucleoeléctrica, la empresa estatal encargada de las centrales atómicas argentinas, que el gobierno quiere privatizar. En los últimos días, dos gerentes de confianza — Marcelo Famá, gerente general, y Hernán Pantuso, jefe de coordinación administrativa — fueron suspendidos por una licitación que levantó sospechas. La denuncia apunta a posibles sobreprecios en servicios de limpieza para las plantas de Atucha y Embalse.
La suspensión fue decidida en una reunión de directorio, donde también se discutió quién reemplazaría a los gerentes. El vicepresidente Guido Lavalle propuso suspenderlos y poner en su lugar a Fernando Monserrat y Ricardo Matuk. Sin embargo, Reidel votó en contra, dejando en evidencia las tensiones internas en la empresa.
¿Una interna con tintes políticos? 🔍
El movimiento dentro de Nucleoeléctrica no es casual. Entre los que votaron a favor de remover a los gerentes hay figuras vinculadas a la privatización y a agencias que responden a sectores políticos específicos, como la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP), que tiene en la mira la privatización de empresas públicas y responde a Santiago Caputo. Además, la Secretaría de Asuntos Nucleares, creada en noviembre, también tiene influencia en estas decisiones.
Denuncias internas y sospechas de corrupción
La polémica no se quedó en la sala de reuniones. Semanas atrás, Juan Pablo Nolazco, gerente de planta de Atucha, hizo una denuncia interna advirtiendo que se excluyó a varias empresas en la licitación y que la elegida, LX Argentina, fue seleccionada de manera sospechosa. Además, otras compañías como Euro Clean, M&G y Clarity también levantaron la voz cuestionando el proceso.
El secretario general de ATE Zárate, Fernando Pérez, fue aún más duro y afirmó que la contratación habría sido por unos 6,4 millones de dólares, cuando en realidad debería haber sido cerca de 600 mil. «Todo esto revela una forma mafiosa en la administración de una empresa que, además, da ganancias y está en medio de un proceso de privatización injustificada», sostuvo en una entrevista radial.
Juan Nolazco, por su parte, presentó un informe denuncia que respalda sus acusaciones, y también pidió protección para su personal, ante lo que considera una administración corrupta y peligrosa.
Reacciones y respuestas en las redes sociales 💻
Reidel, en medio del escándalo, optó por la ironía en sus redes sociales. En Twitter, se defendió diciendo que algunas versiones en su contra son delirantes y hasta se burló de una acusación que lo tildaba de abogado, algo que él niega rotundamente.
Unos días después, publicó un paper que firmó junto a Javier Milei, donde el economista dijo que sus ideas podrían incluso llevarlo a ganar un Nobel. Esto muestra cómo en medio de la tormenta, las conexiones y alianzas siguen siendo clave en el mundo político y empresarial argentino.
¿Qué sigue en esta historia?
Por ahora, el escándalo en Nucleoeléctrica revela una interna política y empresarial que todavía tiene mucho por mostrarse. La sospecha de corrupción, las disputas internas y el interés por privatizar una empresa que genera ganancias, dejan en evidencia que en Argentina, en temas de energía y recursos públicos, las cosas no siempre son lo que parecen.
Lo que está claro es que, detrás de cada licitación y cada denuncia, hay intereses políticos y económicos que siguen moviendo los hilos del poder. Y solo el tiempo dirá si estas denuncias logran cambiar algo o si, como muchas veces pasa, todo queda en la nada.




