¿Qué está pasando con los préstamos y la deuda en Argentina? 🤔
El Banco Central publicó un informe que revela cómo la morosidad, es decir, los préstamos que no se pagan a tiempo, sigue en alza. Esto afecta tanto a las familias como a las empresas, complicando la recuperación económica del país.
La situación de las familias: más deudas que no se pagan
En septiembre, la morosidad en los hogares alcanzó su nivel más alto desde que comenzaron los registros en 2010. El porcentaje de personas que no pudieron pagar sus créditos subió del 6,6% al 7,3%. Esto significa que cerca de 1 de cada 14 préstamos no se están cancelando a tiempo, y la tendencia sigue en aumento.
El aumento fue especialmente fuerte en dos tipos de créditos:
- Préstamos personales: subieron del 8,2% al 9,1%.
- Tarjetas de crédito: incrementaron del 6,7% al 7,4%.
Por otro lado, los préstamos prendarios (los que se usan para comprar autos, por ejemplo) tuvieron una pequeña subida, mientras que los créditos hipotecarios se mantuvieron estables en solo 0,9%.
¿Por qué sube la morosidad? La respuesta está en las tasas de interés. Mientras más altas, más difícil es pagar los préstamos. Para septiembre, la tasa promedio para los préstamos personales alcanzó casi el 82%, un número muy por encima de la inflación prevista para los próximos 12 meses, que es aproximadamente del 20%.
¿Y qué pasa con las tarjetas y los créditos? 💳
El impacto de las altas tasas no tardó en reflejarse en el bolsillo de las personas. En octubre, los créditos personales tuvieron una primera caída mensual en su valor real del -0,3%, la primera desde marzo de 2024. Las tarjetas de crédito también bajaron un 1%, afectadas por una menor oferta de cuotas y límites de financiamiento más bajos.
Según Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, la recuperación de las deudas y préstamos depende de que las tasas sigan bajando y de que se extiendan los plazos de pago. Solo así, las carteras de crédito podrían empezar a recuperarse y la economía, a levantarse.
¿Y qué pasa con las empresas? 💼
Para las compañías, la situación también se complicó, aunque en menor medida. La morosidad en créditos empresariales pasó del 1,4% al 1,7%. La mayor suba se vio en los créditos con garantía prendaria (los que están respaldados por algún bien). Cuando sumamos la deuda de familias y empresas, la irregularidad total pasó del 3,7% al 4,2%. Aunque todavía lejos de los picos alcanzados en 2022, es una señal de que la economía todavía tiene dificultades para estabilizarse.
¿Qué significa todo esto? 🤷♂️
Que, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por activar el crédito y reactivar la economía, todavía hay obstáculos. Las altas tasas de interés hacen que muchas personas y empresas tengan dificultades para pagar sus deudas, lo que a su vez limita el dinero circulante y el consumo.
Por ahora, la clave está en que las tasas bajen y que se ofrezcan más opciones de financiación con plazos más largos. Solo así, seguramente, los préstamos volverán a fluir y la economía podrá empezar a levantarse.
¿Qué podemos esperar?
El camino no será fácil, pero si se logran ajustar las tasas y las condiciones de financiamiento, el crédito puede volver a ser una herramienta para impulsar el consumo y la inversión. Mientras tanto, la morosidad sigue siendo una señal de que todavía hay mucho por hacer para que la economía argentina se recupere y crezca de forma más saludable.




