¿Qué pasaría si la Justicia la dictara una inteligencia artificial? 🤔

Hace más de 70 años, en la clásica película La ventana indiscreta, James Stewart pasaba una buena parte de la historia sentado, intentando resolver un crimen desde su ventana. Ahora, esa idea de estar atrapado en una situación de tensión y misterio la lleva a un nuevo nivel la película Sin piedad, que estrena en 2026 y que invita a reflexionar sobre cómo sería la justicia en un futuro donde las máquinas toman las decisiones.

Un futuro donde la justicia no la deciden humanos, sino IA 👩‍⚖️🤖

En esta historia, en una Los Angeles futurista, la criminalidad aumenta y los métodos tradicionales ya no alcanzan. Para combatir los altos índices de delitos, las autoridades crearon una jueza con inteligencia artificial, llamada Rebecca Ferguson, que se encarga de dictar sentencia sin necesidad de jueces o jurados humanos. La película, cuyo título original es Mercy, nos presenta un escenario donde la justicia se vuelve rápida y polémica, en parte por lo novedoso y en parte por los peligros que eso implica.

El dilema central: ¿Es culpable o inocente? 🕵️‍♂️

El protagonista, Chris Pratt, interpreta a Chris Raven, un tipo que despierta atado en una especie de silla eléctrica, acusado de haber asesinado a su propia esposa. La particularidad es que él mismo ayudó a crear a la jueza IA y ahora debe demostrar su inocencia en solo 90 minutos, enfrentando a la máquina en un juicio virtual. Desde su lugar, puede llamar a testigos, revisar cámaras de seguridad y usar su teléfono para buscar pruebas, pero si la IA determina que es culpable, será electrocutado en ese momento.

¿Qué tan confiamos en una máquina para decidir nuestra libertad? 🤖❓

El film plantea un debate interesante: ¿Es justo confiar en una inteligencia artificial para decidir si alguien va a prisión o no? La jueza, que es la figura central de la JusticIA, analiza las pruebas y, en tiempo real, calcula el porcentaje de culpabilidad de Raven. Si no logra convencer a la máquina de su inocencia, termina siendo electrocutado. La película se vuelve así una especie de carrera contra el reloj, con un concepto original que busca entretener y hacer pensar a la vez.

¿Y qué pasa cuando la acción se vuelve lo más importante? 🎬🔥

Lo interesante de Sin piedad es que, aunque empieza como un thriller con tintes de ciencia ficción, rápidamente se convierte en una película de acción con muchas vueltas y escenas intensas. Raven, interpretado por Chris Pratt, intenta demostrar su inocencia mientras la historia se llena de giros que, en su mayoría, terminan dejando de lado el debate inicial para centrarse en la adrenalina y las peleas. La trama, aunque entretenida, pierde un poco el foco entre tanto movimiento y explosiones.

¿Vale la pena verla?

La película dura aproximadamente 100 minutos y cuenta con un elenco destacado, con Rebecca Ferguson en el papel de la IA y Kylie Rogers como la hija de Raven. Es una opción para quienes disfrutan de las historias futuristas, los dilemas morales y las escenas de acción. Sin embargo, algunos críticos señalan que la trama se enreda demasiado con vueltas de tuerca, y que la idea original se diluye un poco en medio del caos.

En resumen

Sin piedad es una película que invita a pensar en el futuro del sistema judicial y en qué tan confiables seríamos si las decisiones importantes las tomaran máquinas. Tiene un buen ritmo, buenas actuaciones y un concepto que, si bien no es completamente innovador, logra entretener y dejar una reflexión pendiente: ¿Hasta dónde estamos dispuestos a confiar en la inteligencia artificial, incluso en cuestiones tan delicadas como la justicia?