Una mirada a 2025: ¿Ganaron los activos en Argentina?

El año 2025 dejó una sorpresa interesante en el mundo financiero argentino. Aunque el mercado de acciones no fue su mejor año, la mayoría de las inversiones en activos financieros lograron superar la inflación y la suba del dólar. ¿Qué significa esto? Que, si invertiste en ciertos activos, tu dinero no solo se mantuvo, sino que creció en términos reales, ¡una buena noticia para quienes buscan proteger sus ahorros!

Los bonos en dólares, los grandes ganadores 🏆

Según un informe de Ecosur, vinculado a la Bolsa de Comercio de Córdoba, los bonos soberanos en dólares fueron los activos que mejor rindieron en 2025. En particular, el bono AL30, que vence en 2030 y está regulado por la legislación local, logró un retorno total del 11,9% en dólares. Pero si lo miramos en pesos, esa ganancia se transforma en un impresionante 43,1%.

¿Por qué fue tan rentable? Aunque estos bonos tuvieron momentos de alta volatilidad, el riesgo país (que mide cuánto le cuesta a Argentina financiarse en el exterior) se mantuvo en niveles similares a los de fines de 2024. La clave estuvo en que los intereses (o cupones) que pagaron estos bonos aportaron buena parte del rendimiento, sin que se notara una gran diferencia en el spread soberano (que sería como la diferencia de riesgo con otros países).

El plazo fijo en pesos, una apuesta segura y rentable 🔒💰

El tradicional plazo fijo en pesos también fue un gran éxito en 2025. Con un rendimiento anual cercano al 41%, superó incluso a la inflación y al dólar. Esto significó que quienes guardaron su dinero en ese instrumento vieron crecer su plata en términos reales, con un retorno del 7,7% en comparación con la inflación.

Además, en comparación con el plazo fijo UVA (que ajusta por inflación), este último rindió un 31,5% y apenas superó al dólar en ganancias reales, con un 2,8%. Es decir, ambos instrumentos fueron buenas opciones, pero el plazo fijo tradicional fue uno de los más destacados del año.

Las Obligaciones Negociables y otros activos 💼

Las Obligaciones Negociables (ONs) en dólares, emitidas por empresas con la mejor calificación crediticia local, tuvieron un retorno promedio del 6,5% en dólares y un 36,3% en pesos. Aunque existen ONs con rendimientos mayores, también llevan más riesgo. Así, los inversores que eligieron estas opciones también lograron buenos resultados, siempre teniendo en cuenta la volatilidad.

¿Y las acciones? Menos suerte en 2025 📉

Por otro lado, las acciones argentinas no tuvieron un buen año. El índice Merval bajó un 3% en dólares, incluso considerando los dividendos, y en pesos subió un 24,1%, pero quedó por debajo de la inflación. Esto significa que, en realidad, quienes invirtieron en acciones no lograron que su dinero creciera en términos reales y quedaron rezagados frente a otras inversiones.

¿Qué pasaría si invertiste en 2024? 🤔

Para entender mejor, imaginemos que en diciembre de 2024 invertiste $10.000. Al cierre de 2025, esos montos habrían crecido así:

  • AL30: $14.310
  • Plazo fijo en pesos: $14.070
  • Obligaciones Negociables en dólares: $13.630
  • Plazo fijo UVA: $13.150
  • Dólar CCL: $12.790
  • Merval: $12.410

Y si invertiste en dólares, con USD 100, estos serían los resultados:

  • S&P 500: USD 117
  • AL30: USD 111
  • Plazo fijo en pesos: USD 110
  • Obligaciones Negociables en dólares: USD 106
  • Plazo fijo UVA: USD 102
  • Merval: USD 97

Se puede ver que, en un contexto donde las inversiones en renta fija en dólares y pesos rindieron bastante bien, las acciones quedaron un poco rezagadas.

¿Qué nos dejó 2025? 💡

El informe de Ecosur concluyó que, en comparación con 2024, donde el plazo fijo UVA fue el más rentable, en 2025 la renta fija en dólares volvió a ser la estrella. La combinación de una inflación en desaceleración, tasas reales positivas y menos volatilidad cambiaria ayudó a que estos activos se destacaran.

En definitiva, 2025 fue un año en el que los inversores que apostaron por la renta fija en dólares lograron ganar en diferentes monedas y en términos reales, mientras que las acciones no lograron ese mismo nivel de rentabilidad. La clave estuvo en aprovechar las oportunidades que ofrecen estos instrumentos en un contexto de estabilidad relativa y tasas positivas.