Un episodio que sacudió las calles y las instituciones
En marzo pasado, un hecho que generó mucha conmoción en Buenos Aires: Héctor Guerrero, un gendarme de la Policía Nacional, disparó contra un fotoperiodista en medio de una protesta frente al Congreso. Lo que parecía un enfrentamiento más en medio de las manifestaciones terminó en una grave lesión para Pablo Grillo, quien quedó herido en la cabeza tras recibir un cartucho de gas lacrimógeno.
¿Qué pasó exactamente ese día?
Durante la protesta, Guerrero disparó varias veces con un arma que lanzaba granadas de gas lacrimógeno. Según la justicia, el gendarme apuntó de forma casi horizontal hacia el grupo de personas que estaban frente a la línea de seguridad. De esas disparos, el número cuatro impactó en la cabeza de Pablo Grillo, causándole lesiones gravísimas. La investigación reveló que Guerrero disparó seis veces en total, apuntando a grupos de manifestantes en un intento de dispersarlos.
¿Qué decidió la justicia?
Este viernes, la Cámara Federal porteña confirmó la decisión de la jueza María Romilda Servini de procesar a Guerrero, lo que significa que continúa el proceso penal en su contra. Además, los jueces ordenaron que se amplíe la investigación para que se investiguen también a los responsables del operativo en el Congreso en el que ocurrió el ataque.
La decisión fue un respaldo importante para la familia de Pablo Grillo y para quienes exigen justicia en casos donde el uso excesivo de la fuerza policial termina con heridas graves. La Cámara también mantuvo un embargo por 203 millones de pesos sobre Guerrero, para asegurar que pueda responder por los daños ocasionados.
¿Qué dicen los jueces?
Los jueces de la Cámara explicaron que, aunque el arma no sea de precisión, Guerrero pudo haber dirigido los disparos hacia el objetivo con cierto margen de error, pero aún así, el impacto en la cabeza de Grillo fue considerado gravísimo. Además, destacaron que el uso de armas de este tipo tiene límites claros, y que disparar de manera prácticamente horizontal en medio de una manifestación representa un riesgo muy alto.
¿Qué sigue en el proceso?
Por ahora, Guerrero continúa siendo investigado y no tiene prisión preventiva, pero sí está obligado a presentarse periódicamente ante las autoridades y no puede salir del país. La causa sigue en marcha, y la justicia busca determinar si hubo responsabilidades también en otros niveles del operativo que terminaron en este ataque.
El estado de salud de Pablo Grillo
El fotoperiodista, que dejó el hospital Ramos Mejía en junio tras su lesión, tuvo que volver a ser operado en agosto por complicaciones en su salud. Después de esa última operación, quedó en una especie de pausa neurológica y volvió a terapia intensiva. En noviembre, recibió el alta y fue trasladado a otro hospital para continuar con su recuperación y rehabilitación. La lesión en su cabeza y las complicaciones médicas marcaron un camino muy difícil en su proceso de recuperación.
Un hecho que pone en evidencia la tensión en las protestas y el uso de la fuerza pública
Este caso no solo fue un episodio aislado, sino que también refleja cómo las fuerzas de seguridad a veces enfrentan situaciones peligrosas durante las protestas. La justicia ahora busca que se esclarezca si hubo un uso excesivo de la fuerza y quiénes son los responsables. La resolución de este proceso será importante para definir límites claros en el accionar policial frente a las manifestaciones públicas.




