¿Qué pasó en agosto? La economía argentina no logra levantarse

Los datos del INDEC publicados este miércoles muestran que la actividad económica en agosto fue mucho peor de lo que se esperaba. Después de un julio desastroso, en agosto la economía se mantuvo prácticamente estancada, lo que hace que todo indique que el tercer trimestre también cerrará en números rojos. Esto podría significar que Argentina está entrando en una recesión técnica, un escenario en el que la economía lleva dos trimestres consecutivos bajando.

El Indicador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de agosto solo subió un 0,1% respecto a julio, un crecimiento mínimo que no alcanza para recuperar lo que se perdió en el mes anterior, cuando la economía cayó un 2,8%. Si se mira la serie desestacionalizada, que ajusta los datos para eliminar efectos estacionales, el resultado fue uno de los peores desde noviembre de 2024, solo superado por los números de marzo y julio del mismo año. Además, la tendencia indica que la economía se mantiene en un nivel muy similar desde el segundo trimestre de 2025.

¿Puede evitarse la recesión? La respuesta, difícil

Para que la economía deje atrás esta situación, tendría que crecer un 8,5% en septiembre, algo que los expertos consideran casi imposible. Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, explicó que si la economía solo crece un 1,5% en ese mes, en realidad el trimestre terminaría con una caída de 2,3%. Es decir, las chances de evitar una recesión son muy bajas.

En términos técnicos, Argentina ya está en recesión porque en el segundo trimestre del año el Producto Bruto Interno (PBI) también cayó un 0,6% respecto a los primeros tres meses. Para que la economía deje la recesión, tendría que haber un crecimiento sostenido en los próximos meses, pero los números y las expectativas no acompañan.

¿Qué sectores están peor? La realidad sector por sector

El análisis sectorial revela que solo uno parece tener algo de solidez: Vaca Muerta, uno de los principales motores de la economía, que sigue siendo un punto fuerte. Sin embargo, esto no se traduce en más empleo ni en un impulso para todos los demás sectores. La industria manufacturera, por ejemplo, se mantiene en mínimos desde mediados de 2024, y el 54% de los empresarios del rubro señala que la débil demanda es la principal causa. La competencia con productos importados y la incertidumbre económica también son obstáculos importantes.

Además, solo un 4,9% de los industriales espera aumentar su plantilla de empleados en los próximos meses, lo que refleja una expectativa muy pesimista en cuanto a la creación de empleo futuro.

¿Qué dicen las proyecciones para lo que queda del año?

El mercado ya ajustó sus previsiones y ahora estima que el crecimiento total del 2026 será de cerca del 1%, mucho menos que el 3% que se había pronosticado a principios del año. Algunos analistas creen que la recuperación será aún menor, más cercana al 1%.

Las causas principales de esta situación están relacionadas con el consumo, que está en baja por la pérdida del poder adquisitivo del salario, y con la inversión, que todavía no logra despegar. La incertidumbre electoral y la retracción del gasto público, para mantener el superávit, también frenan la economía. La esperanza está puesta en las exportaciones, que podrían ayudar a mejorar un poco la situación, pero solo en algunos sectores específicos y sin un impacto real en toda la economía.

¿Por qué la economía sigue sin levantar vuelo? La visión de los expertos ✨

Varios analistas coinciden en que la demanda interna sigue siendo el principal problema. Santiago Casas, de EcoAnalytics, explica que la política monetaria actual, con tasas de interés altas y poca claridad en la inflación, hace que los bancos mantengan tasas elevadas, paralizando el crédito. Sin dinero fácil, el consumo y la inversión no pueden crecer. Además, las inversiones están frenadas por la incertidumbre y el contexto electoral, lo que genera más dudas y menos proyectos nuevos.

Por su parte, Marcos Cohen Arazi, de IERAL, indica que aunque las exportaciones son récord y representan una parte importante del PBI, no alcanzan para compensar la caída en otros sectores. La inversión, en particular, no muestra signos claros de recuperación y sigue sin despegar.

En definitiva, la economía argentina continúa en un momento difícil, con pocas señales de que la situación pueda mejorar a corto plazo. La combinación de baja demanda interna, incertidumbre, un mercado laboral que no genera empleo y una inversión que no despega, hace que todo el escenario siga siendo bastante complejo para quienes viven en el país.