Un actor de ley que marcó toda una época
En Argentina, la televisión y el teatro perdieron a uno de sus grandes referentes: Antonio Grimau. A sus 82 años, el reconocido actor dejó este mundo, aunque su legado sigue vivo en cada historia que contó en la pantalla. Su muerte, confirmada este martes por la Asociación Argentina de Actores, nos recuerda que Grimau fue mucho más que un rostro bonito; fue un actor de alma, con una trayectoria que abarca casi seis décadas.
Un recorrido que empezó en Lanús y conquistó el mundo
Nacido como Antonio Rebolini en 1944 en Lanús, Grimau siempre tuvo claro qué quería hacer. Desde chiquito, soñaba con actuar. En sus años de adolescente, se pasaba horas en un bar cercano a Canal 13, observando a los actores y soñando con estar allí algún día. Aunque en su familia no había artistas, su tío, que boxeaba con un oso en el circo, le sirvió como inspiración, y él decidió que quería seguir ese camino.
Antes de dedicarse a la actuación, trabajó en diferentes trabajos: fue empleado en un bazar, peón en una obra y hasta ordenaba fideos en una fábrica de pastas. Pero su verdadera pasión lo llamó y, gracias a un aviso en un diario, terminó participando en una obra de teatro, dando inicio a su carrera.
De los cortos en el teatro a la televisión que lo hizo famoso
Su debut en la pantalla grande fue en «La Mary» (1974), junto a Susana Giménez, pero fue la televisión la que le dio la mayor exposición. Grimau participó en numerosos programas y telenovelas desde los años 60, cuando la TV argentina todavía era en blanco y negro. Entre sus papeles más recordados están personajes en clásicos como «Mujeres de nadie», «Rolando Rivas, taxista», «Vidas privadas» y muchas otras ficciones que marcaron a varias generaciones.
Su talento para interpretar tanto a galanes románticos como a villanos versátiles le valió reconocimiento y respeto en el medio. Además, fue uno de los actores preferidos del famoso guionista Alberto Migré, quien le dio la oportunidad de brillar en historias de amor imborrables.
Una carrera diversa y comprometida
Más allá de la televisión, Grimau también brilló en el teatro y el cine. Participó en obras como «El tren amarillo» y «Los invertidos» (1990), esta última en el Teatro San Martín, donde interpretó a un homosexual conflictuado en una puesta que fue un punto alto en su trayectoria teatral. En el cine, actuó en películas como «Los insomnes» y «Caballos salvajes», pero fue en la televisión donde dejó su huella más profunda.
Su versatilidad le permitió interpretar personajes de todo tipo, siempre con una mirada auténtica y comprometida. No le temía a los desafíos, y en su larga carrera, demostró que el talento y la sencillez pueden ir de la mano.
Un actor que hizo historia en Estados Unidos
Su fama trascendió las fronteras argentinas cuando fue convocado a trabajar en Estados Unidos en telenovelas para el mercado hispanoparlante. En una oportunidad, recorrió con Cristina Alberó varias ciudades como Arizona y Las Vegas, donde incluso se le sentó en un sillón Al Pacino durante una entrevista. De sus palabras, surge la humildad de alguien que nunca olvidó sus raíces, ni su origen en Lanús.
Un hombre con valores y pasión por el fútbol ⚽❤️
Grimau era hincha de Huracán, equipo que seguía con pasión, y recordaba con cariño los tiempos en que jugaba al fútbol. Aunque su vida privada no era el centro de atención, tuvo tres esposas y tres hijos, uno de los cuales falleció en 2010. Su amor por la vida, la actuación y sus raíces siempre estuvieron presentes, y su carácter sencillo y auténtico lo convirtió en un referente tanto dentro como fuera de la pantalla.
Un legado que no se apaga
Su compromiso con el arte y su humildad lo convirtieron en uno de los actores más queridos y respetados de Argentina. La Asociación Argentina de Actores expresó su pesar, destacando cómo Grimau construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo nacional.
Hoy, su legado vive en esas historias que nos hizo soñar, en sus personajes inolvidables y en la huella que dejó en todos los que lo conocieron y admiraron. Gracias, Antonio Grimau, por tanto talento y sencillez en cada papel.




