Una jugada que generó revuelo en la Primera Nacional

En un partido de la 33ª fecha de la Primera Nacional, la historia tuvo un giro inesperado que dejó a todos hablando. All Boys y Godoy Cruz empataron 0 a 0 en un encuentro marcado por una polémica que todavía genera debate. La escena central fue una jugada en la que el árbitro Nicolás Lamolina cambió su decisión tras una supuesta ayuda visual en un teléfono móvil, lo que despertó sospechas y controversia.

¿Qué pasó exactamente?

El incidente ocurrió a los 42 minutos del segundo tiempo. Diego Viera, jugador de All Boys, recuperó la pelota en su propio campo y avanzó unos 30 metros, pasando la pelota a Axel Rodríguez. En ese momento, Iván Zafarana, de All Boys, fue derribado cerca del área, y Lamolina sancionó penal y expulsó al defensor. Pero la historia no quedó allí.

Tras unos minutos de discusión y conversación con su asistente, Agustín Méndez, el árbitro decidió revertir su decisión y cobró un tiro libre a favor del equipo mendocino, Godoy Cruz. La polémica aumentó cuando un dirigente de All Boys ingresó al campo con un teléfono móvil y, junto con Zafarana, intentó mostrarle la jugada a Lamolina para convencerlo de que la falta había sido fuera del área.

¿La justicia en el fútbol?

Lamolina explicó que en un primer momento creyó que la infracción había sido dentro del área, por lo que había sancionado penal y expulsado al jugador. Sin embargo, tras consultar con su asistente, confiaron en que la falta había sido fuera del área. La situación se complicó cuando el árbitro se acercó a hablar con su asistente y notó que alguien le mostraba la jugada en un teléfono, lo que consideró muy grave.

El árbitro afirmó que en ningún momento vio la pantalla del teléfono y que buscó evitar el contacto visual con quien lo mostraba, ya que eso podría haber dado la impresión de que su decisión había sido influenciada por una imagen externa. La presencia del dirigente con el teléfono fue vista como una intrusión inaceptable en la autoridad del árbitro, y Lamolina consideró que fue una acción muy grave para la integridad del juego.

¿Qué hizo el árbitro ante la situación?

Tras la confusión, Lamolina llamó a los capitanes de ambos equipos, Viera y Hernán Grana, para explicarles lo ocurrido. Les comunicó que la reanudación sería con un tiro libre a favor de Godoy Cruz. Destacó la conducta de los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes del equipo mendocino, quienes aceptaron la decisión con comprensión.

Además, debido a la invasión de campo provocada por la misma situación, Lamolina ordenó la expulsión de todo el cuerpo técnico de All Boys y de dos jugadores que estaban en el banco. También identificó con ayuda policial al dirigente que ingresó con el teléfono, y su conducta será reportada al Tribunal de Disciplina.

Reacciones y reflexiones

El árbitro se mostró muy molesto y triste por lo ocurrido, asegurando que jamás pensó que algo así podía pasar. En sus declaraciones, lamentó que alguien haya ingresado al campo con la intención de influenciar una decisión mediante un teléfono móvil. También contó que recibió apoyo del gerente técnico de la Dirección Nacional de Arbitraje, Fernando Rapallini, quien se comunicó con él para asegurarse de que todo estuviera en orden.

El contexto del partido y sus consecuencias

Este encuentro, que comenzó con media hora de retraso por una represión policial en las cercanías del estadio Islas Malvinas, terminó sin goles. La victoria o derrota del equipo mendocino, en realidad, quedó en segundo plano frente a la polémica y la tensión generadas en la cancha.

En la zona A, el liderazgo sigue en manos de Ferro, con 62 puntos, seguido por Deportivo Morón con 58 y Godoy Cruz con 57. La situación deja en evidencia lo importante que es la transparencia y el respeto en cada decisión del árbitro, especialmente cuando la integridad del juego está en juego.