¿Por qué un dólar más caro puede ser una buena idea?
En Argentina, la economía está en pleno proceso de transformación y, en ese contexto, uno de los temas más discutidos es el valor del dólar. Recientemente, un economista llamado Alberto Ades explicó en una entrevista con Futurock que subir el precio del dólar —hacer que sea más caro— podría ayudar a algunos sectores del país. ¿Por qué? Porque sectores que compiten con las importaciones, como la energía, minería o agricultura, podrían tener un respiro y reconvertirse más fácilmente si el dólar se valoriza.
¿Qué pasa con el tipo de cambio y las exportaciones?
Ades explicó que actualmente el peso argentino está muy apreciado y que eso genera dificultades para algunas actividades económicas. Sin embargo, también destacó que Argentina tiene una balanza comercial sólida, impulsada principalmente por las exportaciones de productos primarios, como granos o minerales. Esto significa que, a pesar de que el dólar es caro, el país sigue ganando divisas con sus ventas afuera.
Para que el dólar suba, hay varias opciones. La primera sería profundizar el superávit fiscal, pero eso requiere ajustarse más, algo difícil en un año electoral. La segunda opción sería hacer una devaluación discrecional, pero eso puede disparar los precios y hacer que la mejora en el tipo de cambio sea rápida y efímera. La tercera es apostar a reformas que aumenten la productividad, lo que permitiría que el valor del peso se acerque a un equilibrio más saludable en relación con el mercado.
¿Qué pasó en la reunión de Gabinete con Milei?
Tras una reunión de Gabinete con el presidente Javier Milei, Ades compartió su análisis sobre cómo la política económica puede afectar a las empresas y a la gente. Reconoció que si bien la economía muestra resultados positivos en algunos aspectos, todavía hay desafíos importantes. Por ejemplo, algunas empresas que podrían ser competitivas en el nuevo escenario quizás no logren sobrevivir durante la transición.
Una discusión clave fue sobre el financiamiento. Ades se preguntó si la política monetaria actual es demasiado restrictiva y si sería posible flexibilizarla un poco para facilitar la inversión. La idea sería que las empresas viables puedan acceder a créditos y así reconvertirse, pero también advirtió que hay riesgos en hacerlo, como que la inflación o la estabilidad cambiaria puedan complicarse aún más.
¿Y qué pasa con el dinero que los argentinos tienen fuera del sistema?
Una de las preocupaciones que planteó Ades es que hay unos u$s300.000 millones en depósitos y dinero en efectivo que los argentinos mantienen fuera del sistema bancario. Se preguntó qué condiciones podrían incentivar a esas personas a poner ese dinero en los bancos o en el mercado de capitales, para así aumentar las fuentes de financiamiento del país. Esto sería clave para impulsar cambios en la economía y promover una transformación productiva más profunda.
¿Hacia dónde va el país en esta transición?
El economista explicó que los cambios en los precios relativos, debido a la apertura comercial y al crecimiento de sectores como la energía, minería y agricultura, generan una reasignación de recursos. Esto no significa que se pierda riqueza, sino que se desplaza hacia actividades más productivas y competitivas. Por eso, algunas actividades que se reducen no son necesariamente malas, sino parte de un proceso de adaptación.
¿Qué opinan los expertos sobre el futuro?
Ades, que tiene formación en Harvard, elogió a las autoridades argentinas por su esfuerzo en manejar la economía en un momento difícil. Destacó que lograron avances importantes en temas fiscales, inflación y pobreza. Sin embargo, también advirtió que toda transformación lleva tiempo y que la reconversión de empresas y trabajadores puede dejar atrás a algunos en el camino. Detrás de cada negocio que cierra, hay familias y historias que merecen atención y cuidado.
En resumen, la posibilidad de que el dólar sea más caro no es solo un número, sino una estrategia que puede ayudar a que Argentina deje atrás viejas dificultades y construya una economía más sólida y competitiva. Pero, como en todo cambio profundo, requiere paciencia, ajustes y mucho trabajo en equipo.




