La relación económica entre Argentina y Brasil se ajusta en medio de cambios y desafíos
La balanza comercial entre Argentina y Brasil mostró signos de mejora en septiembre, pero las razones detrás de esto tienen mucho que ver con la situación interna de cada país y las decisiones económicas que toman. Los datos oficiales del Ministerio de Economía brasileño revelaron que Argentina tuvo un saldo negativo de solo 51 millones de dólares en ese mes, una caída enorme del 91,2% respecto a septiembre del año pasado, cuando el déficit fue de 578 millones.
¿Qué explica esta reducción tan significativa? Principalmente, una fuerte disminución en las importaciones argentinas desde Brasil, que cayeron un 25,2% interanual. Esto significa que Argentina compró menos a su vecino, con un monto que bajó de 1.815 millones a 1.357 millones de dólares. La mayor parte de esta caída tiene que ver con el sector automotor: las compras de autos y partes por parte de Argentina bajaron mucho, en línea con una economía local que también se debilita.
De hecho, la producción de vehículos en Argentina cayó un 15,6%, y los patentamientos (los autos nuevos que se venden) bajaron un 11,4%. Además, los autos importados están ganando cada vez más espacio en el mercado local, pero con una particularidad: ahora hay más productos chinos en las góndolas, desplazando a los brasileños.
¿Y qué pasa con las importaciones de energía y bienes de inversión?
Por otro lado, algunas compras aumentaron. Destacan las importaciones de combustibles, como petróleo y derivados, que subieron, y también los bienes de capital, que son los equipos y maquinaria usados para invertir en construcción, energía y minería. Estos aumentos están ligados a que Argentina está invirtiendo más en estos sectores, aunque de forma gradual.
Según analistas, las importaciones totales de bienes de capital en septiembre bajaron un 10% comparado con el mismo mes del año pasado. Pero hay que considerar que muchas empresas compraron mucho antes, por miedo a una devaluación, por lo que estos datos no reflejan una recuperación clara, sino una tendencia lenta y todavía en proceso.
Las exportaciones argentinas a Brasil: ¿cómo van?
Las ventas argentinas a Brasil no solo se mantuvieron, sino que también crecieron un 5,5% en septiembre, alcanzando los 1.305 millones de dólares. Esto marca el séptimo mes consecutivo con aumento en las exportaciones. La clave de este crecimiento fue el sector energético, que envió más petróleo, fueloil y otros combustibles, impulsado por la producción récord de petróleo en Vaca Muerta, que alcanzó los 916.200 barriles diarios.
También subieron las exportaciones de autos, especialmente de pick-ups, y productos como el aluminio y los lácteos, en particular quesos. Sin embargo, las ventas de trigo disminuyeron, ya que Brasil está buscando diversificar sus proveedores y ahora compra más a Rusia y EE.UU. en lugar de Argentina.
Según la Cámara Argentina de Comercio, en septiembre Argentina fue el tercer mayor proveedor de Brasil, solo detrás de China y EE.UU. Y en cuanto a las compras, Argentina quedó en cuarto lugar, detrás de China, EE.UU. y Países Bajos.
¿Qué se espera para 2026 y cómo puede influir el escenario político en Brasil?
De acuerdo con las proyecciones, para este año se estima que el déficit bilateral con Brasil será de unos 2.200 millones de dólares, mucho menos que los más de 5.200 millones del año pasado. La reducción se debe, principalmente, a que Argentina está comprando menos a Brasil, en un contexto de economía más débil y con mayor presencia de China en las importaciones.
El informe también señala que, si en las elecciones brasileñas gana un candidato de derecha, como Flávio Bolsonaro, el resultado podría mejorar el panorama comercial entre ambos países. La apreciación del real tras la victoria de Bolsonaro ayuda a reducir el déficit. Pero si Lula vuelve a ganar, las cosas podrían complicarse, afectando las relaciones y las ventas argentinas.
En definitiva, la economía entre Argentina y Brasil está en una especie de balance precario, influida por la situación interna de cada país y por los cambios políticos que se vienen en Brasil. La relación sigue siendo clave para la región, y cómo evolucione en los próximos meses será importante para todos los que dependen de estos intercambios.




