Una peregrinación que desafió la lluvia y un mensaje que llega fuerte
Este domingo, miles de fieles se reunieron en la basílica de Luján, en una de las peregrinaciones más importantes del país. A pesar de las intensas lluvias, la gente no se quedó en casa y salió a caminar hacia la Virgen, demostrando su fe y compromiso con la tradición. Pero más allá de las multitudes, lo que realmente llamó la atención fue el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien aprovechó la oportunidad para hablar de temas que preocupan a la sociedad.
Un llamado a la fraternidad y a dejar atrás la intolerancia 💬✨
En la misa que se realizó a primera hora del domingo, García Cuerva lanzó una dura crítica a la descalificación, la violencia y la intolerancia que parecen estar creciendo en la Argentina. Sin nombrar directamente a ningún político, el arzobispo hizo un llamado a unir esfuerzos y a dejar de lado los discursos de odio, en un momento en el que el país se prepara para la visita del Papa León XIV.
El mensaje fue claro: la fe y la Virgen de Luján pueden ser un símbolo de unión. El arzobispo destacó que todos, sin importar sus diferencias, deben comprometerse a ser «artesanos de la fraternidad» y a llevar un abrazo del alma a quienes más lo necesitan. Desde los abuelos hasta los jóvenes, pasando por personas con discapacidad, desempleados y aquellos que enfrentan problemas como la droga o la pobreza, todos tienen un lugar en este mensaje de paz.
Reflexión sobre la situación del país y el papel de la Iglesia 🇦🇷🙏
García Cuerva también tomó palabras del Papa León XIV para hablar de la realidad social. El Papa, en su visita a África, había dicho que una madre ama a sus hijos sin importar sus diferencias y que todos merecen amor y cuidado. El arzobispo recordó esto y afirmó que Argentina necesita que todos pongamos en práctica esa misma solidaridad, especialmente con los más vulnerables.
En su homilía, García Cuerva expresó que la peregrinación no tiene «grietas ideológicas ni exclusiones» y que en ese camino todos se cansaron y gastaron zapatillas por igual. Para él, ese acto de caminar juntos simboliza que no hay espacio para el individualismo ni para los discursos de odio. En cambio, invita a la comunidad a aprender a respetarse, perdonarse y dialogar.
Críticas y respuestas políticas 🗣️🤝
En días anteriores, el arzobispo ya había dejado en claro su postura cuando, en el Tedeum por el Día de la Patria en mayo, dijo que «nadie es descartable» y llamó a ser solidarios con el dolor ajeno. También criticó a quienes usan las redes sociales para hacer «terrorismo digital» y a los que fomentan la división con palabras que hieren.
El presidente Javier Milei respondió a esas palabras, diciendo que las opiniones del sacerdote son válidas y que ayudan a abrir un diálogo. Para él, que una autoridad religiosa participe en debates sobre el país y sus problemas puede ser positivo, ya que fomenta una discusión más constructiva y menos polarizada.
García Cuerva también hizo referencia a la corrupción y a la necesidad de ser honestos, sin importar el color político. En julio, en el Día de la Independencia, volvió a criticar las acciones que alimentan la fragmentación social y reiteró que la honestidad y la transparencia deben ser una prioridad para todos los que quieren un país mejor.
¿Qué nos deja todo esto?
Más allá de las palabras, la peregrinación de Luján dejó en claro que la fe puede ser una fuerza unificadora en tiempos difíciles. La Iglesia busca que los jóvenes, y en general todos los argentinos, reflexionen sobre cómo construir una sociedad más respetuosa, solidaria y libre de odio. La esperanza está puesta en que, si todos damos un pequeño paso, podamos transformar la realidad y fortalecer los lazos que nos unen como comunidad.
¿Será posible que en medio de las diferencias, encontremos un camino de diálogo y respeto? La respuesta, quizás, la tiene cada uno de nosotros cuando decidimos escuchar y entender al otro. La Virgen de Luján, con su mensaje de amor y fraternidad, nos invita a intentarlo.




