Un clásico que regresa con más magia y drama
Hace casi 30 años, Hollywood era un lugar muy diferente. En 1998, la película «Hechizo de amor» (Practical Magic) sorprendió a muchos por su mezcla de comedia romántica, magia y un enfoque en los lazos femeninos. En aquel entonces, la idea de empoderamiento femenino aún no estaba en boca de todos, pero la historia de las hermanas Gillian y Sally Owens, interpretadas por Nicole Kidman y Sandra Bullock, dejó huella por su temática diferente y su tono ligero, que combinaba humor y magia con un toque oscuro.
¿De qué trata la historia original?
La trama gira en torno a una maldición que pesa sobre la familia Owens: cualquier hombre que se enamore de una mujer de esa familia muere. Gillian, la hermana menor, era la más rebelde y desafiaba esa maldición, mientras que Sally había tenido dos matrimonios que terminaron con la pérdida de sus esposos. Para proteger a sus hijas, Sally les lanzó un hechizo para que olvidaran su linaje de brujas. La historia se llena de conflictos mágicos, romances complicados y un toque de humor negro, todo en un entorno que combina lo cotidiano con lo sobrenatural.
La secuela: ¿Qué trae esta nueva versión?
Ahora, casi tres décadas después, llega una continuación titulada «Hechizo de amor: La magia continúa», dirigida por la danesa Susanne Bier. La película promete mantener el espíritu de la original, con Sandra Bullock y Nicole Kidman de regreso en sus roles, además de varias caras conocidas como Joey King y Maisie Williams. Sin embargo, la historia experimenta cambios importantes en su enfoque, dejando de lado en gran medida el realismo mágico para centrarse más en la magia en sí misma.
¿Qué cambia en esta secuela?
Una de las diferencias más notorias es el tono: mientras la primera película combinaba comedia romántica, humor negro y magia de forma equilibrada, en esta secuela esa mezcla se diluyó. La dirección de Bier optó por darle protagonismo a la magia en sí y a las relaciones familiares, dejando en segundo plano el realismo mágico que tanto caracterizaba la original. La historia ahora se centra en las hijas de Sally, Kylie y Antonia, interpretadas por Joey King y Maisie Williams, quienes enfrentan una serie de conflictos mágicos y personales. La trama también revela que Sally, tras dos matrimonios fallidos, lanzó un hechizo para que sus hijas olvidaran su pasado de brujas, pero todo se complica cuando el novio de Kylie, Gideon, termina en coma tras un acto de amor.
¿Y qué pasa con los personajes clásicos?
Además de Bullock y Kidman, vuelven personajes entrañables como la tía Jet (Dianne Wiest) y la excéntrica tía Fan (Stockard Channing), que en la película original aportaban humor y calidez. Sin embargo, en esta secuela, los momentos en los que las jóvenes protagonistas interactúan juntas son escasos, lo que limita el potencial de sus personajes y reduce la conexión entre ellas.
¿Qué opinión deja esta nueva entrega?
La película, que dura aproximadamente 2 horas y 10 minutos, intenta captar la atención de un público que creció con la historia original, pero quizás no logra igualar la magia y el tono distintivo del filme de 1998. La dirección más seria y centrada en la magia puede decepcionar a quienes esperaban esa mezcla de humor, romance y realismo mágico que convirtió a la original en un clásico de culto. Sin embargo, la presencia de Bullock y Kidman aporta un toque de nostalgia y autoridad a la historia, que se desarrolla en escenarios como Massachusetts e Inglaterra.
¿Dónde verla?
La secuela ya está en cartelera en cines como Cinemark Palermo, Dot, Unicenter, Cinépolis Recoleta, Houssay, Pilar, Showcase Norcenter, Quilmes y Rosario. Es una buena opción para quienes quieran revivir esa mezcla de magia y emociones familiares, aunque con un enfoque más centrado en la fantasía que en el realismo mágico que la hizo famosa.
¿Será que esta nueva versión logra conquistar a los fans o simplemente será una mirada nostálgica a un clásico que marcó una época? Solo el tiempo y las reacciones del público dirán si la magia sigue intacta.




