El desafío de construir un país más fuerte
Argentina tiene todo para destacar: recursos naturales, agricultura potente y un potencial energético gigante. Pero, ¿qué pasa si no tiene la infraestructura necesaria para aprovecharlo? En un encuentro reciente organizado por el Grupo Clarín en el MALBA, expertos, gobernadores y empresarios hablaron claro: sin infraestructura moderna, el país no puede ser competitivo ni crecer de verdad.
¿Qué necesita Argentina para avanzar?
El objetivo principal es aumentar la productividad, expandir las exportaciones y mejorar la calidad de vida. Pero para lograrlo, se necesita invertir en caminos, puertos, energía y telecomunicaciones. La gran pregunta: ¿quién debe pagar esas obras? El Estado, el sector privado o ambos juntos? La discusión está en marcha.
El papel del Estado y las inversiones privadas 🏗️
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, explicó que el gobierno busca un equilibrio: mantener las finanzas sanas, incentivar concesiones y atraer inversiones con beneficios como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La idea es que el sector privado tome un rol más importante, siempre con reglas claras y seguridad jurídica.
Pero los empresarios advierten que sin una buena infraestructura, la competitividad del país se resiente. Desde el transporte de granos, que puede costar hasta 20 veces más en Argentina que en otros países, hasta las redes de energía y telecomunicaciones, todo afecta la economía.
¿Cuál es el costo de no invertir? 💸
La falta de inversión en infraestructura no es solo un problema de logística. Según la Cámara Argentina de la Construcción, el deterioro acumulado provoca pérdidas millonarias, cerca de 25 mil millones de dólares al año. Sin caminos, puertos o redes eficientes, la Argentina pierde ventajas en recursos naturales y agricultura, dejando que su potencial se quede en el papel.
El financiamiento y el rol del Estado 🏛️
En la segunda parte del encuentro, se discutieron las formas de financiar las obras y qué responsabilidades debe tener el Estado. Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura de Buenos Aires, defendió la importancia de que el Estado siga participando en obras vitales que no generan ingresos inmediatos, como caminos rurales, escuelas o redes de agua. La idea es que el sector privado no sea el único responsable.
También se resaltó la necesidad de aprovechar financiamiento internacional y herramientas de preinversión para que los proyectos sean viables y no desajusten las cuentas públicas.
La voz de las provincias: más obras y menos parálisis 🚗🔧
Los gobernadores de diferentes provincias coincidieron en que la inversión en infraestructura es esencial para sus regiones. Neuquén, por ejemplo, está invirtiendo fuerte en energía, con más de 1.000 kilómetros de rutas en dos años y poniendo en valor recursos como Vaca Muerta. Desde Corrientes, pidieron una logística más justa, porque a veces sale más barato enviar un flete desde Buenos Aires a otro país que dentro del país mismo.
Sáenz, gobernador de Salta, fue contundente: «No somos un país serio si no hay confianza. La institucionalidad y reglas claras son fundamentales para atraer inversores». Además, advirtió que depender de cambios políticos cada ciclo hace que todo sea más difícil y que las provincias tengan que arreglárselas por su cuenta para avanzar.
¿Qué se necesita para un país estable y en crecimiento?
Para los expertos, el secreto está en construir un acuerdo largo y profundo, que trascienda las elecciones y permita un desarrollo sostenible. Sin una base sólida y sin reglas claras, Argentina seguirá perdiendo tiempo y oportunidades.
En definitiva, la infraestructura no es solo una cuestión de cemento y asfaltos. Es la base para que el país pueda crecer, exportar más, crear empleo y mejorar la calidad de vida de todos. La gran pregunta es: ¿estamos listos para invertir en nuestro futuro?




