La industria de Buenos Aires, en caída libre

En los últimos dos años, la industria en la Ciudad de Buenos Aires sufrió una fuerte derrota. Según un informe del observatorio USINA, cerca de 17 mil empleos se perdieron desde 2023 y el número de empresas industriales bajó en 657. Esto significa que, en ese período, la actividad industrial en la capital cayó un 10%, haciendo que la recuperación que había tras la pandemia quede atrás.

En 2024, los ingresos de las fábricas bajaron un 10,6% en comparación con 2023. La caída fue tan fuerte que no se veía desde hace más de veinte años. En la primera mitad de ese año, la producción industrial se redujo en un 17% en el primer trimestre y un 18,5% en el segundo, cifras que superan incluso las peores épocas del COVID-19.

¿Qué pasó con los empleos? 😔

El impacto en el empleo también fue notable. Desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026, la industria porteña perdió 16.868 trabajos, un 10% menos. Además, en ese mismo período, 657 empresas industriales cerraron sus puertas. La situación no da signos de mejorar rápidamente, y en 2025 la actividad apenas creció un 1,6%, un crecimiento que no alcanzó para recuperar lo perdido en los años anteriores.

Por si fuera poco, si tomamos como referencia 2023, la producción de bienes en la Ciudad en el primer semestre de 2026 sigue un 12% por debajo de ese año. Es decir, la industria todavía no logra volver a los niveles previos a la crisis.

La industria en la ciudad: ¿más que fábricas y chimeneas? 🏙️

A pesar de los números negativos, Buenos Aires sigue siendo la segunda jurisdicción industrial del país, solo por detrás de la Provincia de Buenos Aires. Tiene aproximadamente el 17,5% de las empresas industriales argentinas, genera el 14% del empleo industrial y produce cerca del 12% del total manufacturero del país.

Lo interesante es que la industria porteña no es como la imagen clásica de fábricas con chimeneas humeantes. La mayoría de las empresas son pequeñas y medianas, y muchas trabajan en medio de los barrios. Se dedican a cosas como laboratorios, talleres, fábricas de alimentos, marroquinería, textiles, impresión, y equipamiento médico. Todos estos negocios están muy ligados a la vida cotidiana de la ciudad y su comercio, formando parte del paisaje urbano.

Por ejemplo, en un barrio cerca de Casa Rosada funciona el laboratorio Andrómaco, que produce Hipoglós, y en otros lugares hay empresas como Jorgito, Prüne y talleres metalmecánicos. Aunque no sean visibles a simple vista, forman parte de la ciudad y su economía.

¿Por qué bajó tanto la participación de la industria? 🤔

Desde 2004, la participación de la industria en la economía de Buenos Aires fue bajando. Antes, representaba el 16,2% del Producto Bruto Geográfico de la ciudad, pero en 2025 cayó a solo el 9,3%. Esto refleja que la industria perdió peso en las políticas públicas y en la mirada del gobierno.

Durante casi 20 años, los gobiernos del PRO no le dieron tanta importancia a la industria, aunque sigue siendo una parte clave del entramado económico de la ciudad. La falta de apoyo y de políticas específicas hizo que muchas empresas cerraran o redujeran su actividad.

¿Qué se puede hacer para cambiar la historia? 🚀

En un lugar como Buenos Aires, con universidades, hospitales y tecnología, hay mucho potencial para fortalecer lo que todavía queda de la industria. Desde USINA, que es una organización vinculada a la política, dicen que hay que poner en valor la producción local, entender que la industria no es solo lo que uno imagina con chimeneas, sino también las pequeñas fábricas y talleres que están en los barrios.

Para eso, proponen que el Estado y los responsables políticos trabajen en conjunto con las empresas y las instituciones educativas para crear una estrategia de desarrollo productivo. Hay que reconocer lo que hay, evitar que siga perdiendo capacidades y pensar en cómo transformar esa industria para que pueda crecer en el futuro.

En definitiva, la clave está en entender que la industria porteña no desapareció; necesita apoyo y un plan claro para seguir siendo parte de la economía y la vida de la ciudad. Solo así, Buenos Aires podrá volver a poner en marcha su maquinaria productiva y crear nuevos empleos para sus habitantes.