¡Una tarde en Miami que parece sacada de una serie!
En la ciudad del sol, donde los negocios y las historias raras parecen no terminar, sucede algo que tiene en vilo a quienes siguen el fútbol argentino. Mientras en Argentina la dirigencia de la AFA pelea en tribunales por casos de corrupción, en Miami algunos personajes y eventos llaman la atención por su excentricidad y por cómo se mezclan con el mundo del deporte y la política.
El evento que genera revuelo
Este martes, en la sede de la AFA en North Bay Village, Miami, se va a realizar un evento que, para muchos, resulta difícil de entender. Será un encuentro gratuito, al menos para quienes asistan, organizado por un pastor evangélico llamado Milad Soleimani. Pero lo que sorprende es el lugar donde tendrá lugar: el mismo predio que usa la AFA para entrenar y donde, de repente, se convertiría en escenario de una especie de show deportivo y streaming.
El pastor, con su estilo desinhibido y rodeado de accesorios brillantes, ya se presenta en las redes sociales como una figura llamativa y carismática. Desde la puerta del predio, en un video que circula en Internet, Soleimani se autodenomina casi como un embajador de la Argentina en Estados Unidos: «Entrás al predio y estás en territorio argentino. De la línea para allá, territorio estadounidense». Promete hacer un evento mensual y hasta sugiere que podría ser semanal en un futuro. Todo, con un tono de promotor y showman, usando gafas de sol, relojes de oro y una actitud de quien se siente en su casa.
De los partidos a las cámaras
Pero Soleimani no solo se dedica a promocionar eventos. También es un apasionado del fútbol y sigue a los jugadores del Inter Miami, el equipo donde juega Messi en la MLS. De hecho, tiene su propio canal informativo llamado «Leo Miami Sports» y suele estar presente en los partidos, grabando y comentando cada jugada. En una especie de cruce entre fan y creador de contenido, también hace transmisiones en vivo y publica videos donde muestra su cercanía a las estrellas del fútbol internacional.
¿Y quiénes lo acompañan?
En el grupo que organiza estos eventos, aparece Tomás Costantini, hijo de un empresario que construyó Nordelta y que actualmente vive en Miami tras varios escándalos en Argentina. Él, junto a otros socios, sponsorea algunas actividades del pastor y también participan en la creación de contenido. Uno de los patrocinadores de Soleimani es una distribuidora de alcohol llamada Los Tres Chanchitos, que apoya sus programas y eventos.
¿Un programa de TV en medio de la cancha?
El proyecto más llamativo de Soleimani es un programa llamado «Buenos Muchachos», que ya se grabó en Nueva York y en un restaurante de Miami. La idea es hacer debates y charlas similares a programas conocidos, con una estética que recuerda a las viejas mafias, y con la participación de figuras como Julián Álvarez y Rodrigo De Paul, ambos jugadores del Inter Miami.
Este show también tiene un toque de humor y sátira, y en sus grabaciones, Soleimani aparece en escenas donde negocia con un trabajador de la AFA, con quien habla sobre una supuesta «escuelita de fútbol» donde se inscribirían chicos y que sería financiada por el propio pastor. La escena termina en una especie de negociación para repartir ganancias, en un tono de comedia que mezcla realidad y ficción.
¿Qué hay detrás de todo esto?
Lo que en principio parece solo una serie de eventos y contenidos en las redes, en realidad genera preocupación en algunos sectores de la dirigencia del fútbol argentino. La presencia de personajes y actividades tan fuera de lo común en un lugar donde se manejan millones de dólares y decisiones importantes, pone en evidencia cómo en Miami se mezclan negocios, política y deporte de formas cada vez más impredecibles.
Mientras tanto, en Argentina, la lucha por la justicia y la transparencia en la AFA sigue en marcha, con una dupla que apuesta a que las causas de corrupción se resuelvan en tribunales amigos. Pero en Miami, la historia parece seguir su propio ritmo, con personajes que hacen del fútbol y la televisión un escenario de lo más variado y, a veces, absurdo.
¿Qué puede pasar a partir de ahora?
Lo que está claro es que estos eventos y personajes llaman la atención y generan preguntas sobre cómo se manejan los recursos y la imagen del fútbol en diferentes partes del mundo. La presencia de figuras como Soleimani en un lugar tan importante para la selección argentina pone en duda los límites entre el deporte, la política y el entretenimiento, dejando abierta la puerta a muchas interpretaciones y, seguramente, a nuevas historias que seguirán dando que hablar.




